"Lo que pasa es que a veces con mis poemas todavía me emociono"

  • La UCA rinde homenaje a Antonio Murciano, poeta y letrista de lo popular y el flamenco.

Tras una presentación de más de una hora en la sala Argüelles, en un recorrido por su obra, que consta más de 70 libros, Antonio Murciano, el poeta arcense de lo popular, letrista de decenas de cantes flamencos, tomó la palabra para pedir uno de sus libros: "Como a Rafael Alberti, a mí también me gusta leer mis poemas. Lo que pasa es que a veces con mis poemas todavía me emociono", dijo antes de trasladarse a un viaje a Galicia y rememorar a través de lo escrito aquel tiempo, versos en los que era inevitable la comparación con Arcos y con Andalucía incluso en las más pequeñas cosas. Porque es de eso lo que ha nutrido todo su trabajo. Del Sur.

El profesor Antonio Bocanegra, gran conocedor de la caligrafía de Murciano, se recreó en la presentación y reconociendo en la obra de Murciano la voz de Machado también quiso apartarlo de la etiqueta de poeta de lo popular, ya que, según él, va mucho más allá, se extiende en lo humano y en el amor. Para explicarlo recitó numerosos versos de muy variada temática, que Murciano escuchaba como rememorando el momento de su escritura.

La jornada había sido excitante para el laureado escritor, que ya por la mañana había inaugurado una pequeña exposición con objetos relacionados con su trabajo. Si se habla de Murciano (Arcos, 1929), que también fue futbolista y abogado, hay que referirse al flamenco, no ya por sus letras, sino por la dirección de numerosas atologías en los años 70. De hecho, la Catedra de Flamencología le otorgó en 2002 su premio Manuel Machado reconociendo su tributo a este arte.

Aunque lo que trasciende es su obra poética, que inicia con poco más de veinte años en el grupo Alcaraván, y se estrena con situándose en un lugar destacado, posteriormente, de la poesía de los 50, lo que para la Universidad de cádiz es más que suficiente motivo para haberle dedicado en esta edición sus jornadas sobre el Libro.

Murciano en todo momento se mostró agradecido y escuchó la selección de poemas suyos realizada por integrantes del club de lectura. Porque lo que escuchaba era su propia voz desde su juventud.

Y allí estaba su Navidad en Arcos, que fue su primer poemario, -luego volvería varias veces a esta temática-, su cancionero de los pueblos blancos, sus romanceros...

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