Entre lo particular y lo comercial

  • El Guggenheim dedica una retrospectiva a Takashi Murakami, uno de los creadores japoneses más célebres de la actualidad · El autor busca derribar las fronteras entre el arte y la cultura popularl '©Murakami'. Hasta el 31 de mayo en el Museo Guggenheim de Bilbao.

El Museo Guggenheim de Bilbao recorre a través de la exposición ©Murakami la trayectoria de Takashi Murakami (Tokio, 1962), considerado por la crítica como uno de los principales renovadores del arte asiático gracias a una obra en la que se concilian la tradición nipona, tendencias del Japón actual como el manga, el anime o la cultura otaku, y movimientos artísticos occidentales como el surrealismo y el pop art.

La muestra, que se inaugura hoy y está programada hasta el 31 de mayo, exhibe un conjunto de más de 90 piezas en las que se percibe la audacia del autor para afrontar lenguajes diferentes con la misma solvencia. Pinturas, esculturas, objetos manufacturados, proyectos de animación y propuestas para el mundo de la moda forman parte de un discurso ideado con el afán de derribar las fronteras entre la historia del arte y la cultura de masas.

Este propósito de integrar la iconografía popular en sus creaciones resulta tangible en las diferentes figuras que habitan su imaginario: en Mr. Dob, cruce entre el personaje de videojuegos Sonic y en el gato cósmico protagonista de la serie Doraemon, y en Kaikai y Kiki, dos simpáticas criaturas que encarnan el contraste entre lo bello y lo cautivador. Más carnales son las figuras de la camarera Hiropon, una joven de grandes pechos que recuerda los cuerpos explosivos del manga; la escultura de Mi vaquero solitario, un adolescente que se muestra en su desnudez a los visitantes; y la camarera Miss Ko2, que sufre una metamorfosis tecnológica y se transforma en un avión de guerra en Segunda Misión Proyecto Ko2.

Su objetivo de acercar el arte a la población se advierte asimismo en su apuesta consciente por el merchandising. Murakami, que ha prestado su talento para el diseño de algunos productos de Louis Vuitton, se permite una inesperada pirueta e integra el logotipo de la firma en sus propios cuadros. La mercadotecnia está presente también en los 500 objetos -camisetas, libros y diferentes artículos- que se exhiben en el Guggenheim, algunos de ellos a la venta.

En la modernidad de las piezas de Murakami subyace, no obstante, un sentimiento de orfandad ante la pérdida de valores tradicionales que afecta actualmente a Japón. No es el único aspecto de la retrospectiva que delata el interés del creador por la dualidad: uno de sus motivos más frecuentes, unas flores que sonríen forzadamente al espectador, acaban proyectando una sensación de pesadumbre.

Los contenidos de ©Murakami, muestra que se ha visto en Los Ángeles, Nueva York y Frankfurt,recogen el giro hacia el abstracto que ha dado la paleta del autor en los últimos años. Para Miguel López-Remiro, subdirector de Curatorial del Guggenheim, el artista japonés "entiende que un pintor tiene que evolucionar hacia lo abstracto, avanzar de lo fácil a lo enigmático".

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