La oferta cultural del Bidón mengua

  • Alumnos y profesores se quejan por una programación cada vez más mermada en número de horas y de talleres · Están recogiendo firmas en busca de soluciones

Cuando la crisis aprieta la cultura mengua, desgraciadamente. Y así viene ocurriendo desde hace unos años en el Centro Cultural el Bidón, que gestiona la Fundación Municipal de Cultura. La programación de talleres previstos para el curso 2012-13 no está aún cerrada, según señalan desde el propio centro, pero en ediciones anteriores ha sufrido una debacle de la que dan buena cuenta una alumna y un profesor de este espacio cultural sito en el barrio de La Laguna.

María Ríos, alumna del taller de óleo del Centro el Bidón desde hace cuatro años, es una de las afectadas. Dice que el curso escolar se ha visto reducido de 9 meses, "que es el tiempo de duración normal", a 7 meses en el curso2009-2010 y a 6 en 2011-2012, "con un parón totalmente innecesario e injustificable de dos meses". Concretamente, los diferentes talleres comenzaron el pasado curso el 15 de octubre hasta el 15 de diciembre, y después se retomaron el 15 de febrero hasta el 15 de mayo. "Este programa repercute negativamente porque muchos alumnos terminan dejándolo, buscando como es lógico un curso continuado en el tiempo. Tengo amigos en otros centros de la provincia y no ocurre esto", asegura.

Esgrime esta alumna, a su vez profesora de secundaria, que también se han suprimido muchos talleres por "supuesta falta de alumnado, cuando ni siquiera se da un margen suficiente de tiempo para la difusión de los mismos y paulatina matriculación a lo largo del curso".

Las quejas de María y el resto de alumnos del centro y profesores se han remitido a instancias municipales a través de una carta, "aunque no nos dan soluciones", por lo que continúan recogiendo firmas e informando a los ciudadanos de la situación, en busca de alguna salida.

En esta carta también se hacen eco del "abandono que viene sufriendo el centro cultural en los últimos años, donde apenas se invierte en materiales y reformas", por lo que consideran que existen una gran "despreocupación del área municipal de Cultura por el bienestar del alumnado de los diferentes talleres". De hecho, continúa el documento, la situación ha provocado que "ellos mismos terminen arreglando sus propios caballetes o comprando algún perchero para ropa", consta en el documento.

Lo que más preocupa al conjunto de profesores y alumnos es que este paulatino "abandono" desemboque en el "cierre del Centro Cultural en un futuro no muy lejano", lo que sería un "error", insiste María Ríos. A su entender, "la función educativa, social y cultural que vienen desempeñando estos cursos es fundamental para el barrio", señala.

Asimismo, incide en la calidad y buen hacer del claustro de profesores, que también salen perdiendo en esta historia, pues cobran por horas. Uno de ellos, que quiere mantenerse en el anomimato, señala que la programación del próximo curso debe estar ya cerrada, "pues ya han llamado para decirme que mi curso se suspende y junto al mío por lo menos otros siete más", puntualiza. Esta noticia le ha caído como un jarro de agua fría, "porque ya estábamos bajo mínimo y si encima te lo quitan...", asevera. Al parecer, solo continúan su andadura los cursos que están a tope, pero no los que tenían una media de asistencia normal, comentan alumna y profesor.

Así que toca esperar la lista de talleres disponibles que en los próximos meses colgarán de los tablones del centro. A ver cuántos caen, cuántos permanecen y si hay alguna novedad. A ver si no sigue menguando la oferta cultural de los centros culturales en la ciudad.

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