Las obras del Teatro Romano se retoman por fin esta semana

  • Los arcos de descarga que se instalarán bajo los edificios colindantes ya se encuentran preparados sobre el terreno

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Las obras del Teatro Romano arrancan por fin estos días. Tras el anuncio reiterado de su inicio desde finales del pasado año, ayer podía verse a pie del graderío los flamantes arcos de descarga recién llegados del taller, ya preparados para su instalación. Junto a ellos algunos técnicos hablaban sobre el desarrollo de los trabajos que ya estaban a punto de retomar.

Según fuentes de la Delegación Provincial de Cultura está previsto excavar a un metro de profundidad bajo las casas que colindan con el monumento, con vistas a una futura excavación arqueológica que permita llegar a la zona de la orchestra y la escena del teatro. Así, para detectar cualquier tipo de movimiento en estas viviendas que además están ocupadas, se han instalado testigos que evite cualquier problema.

Desde la Delegación Provincial de Cultura comentan que el pasado noviembre se reanudaron las obras, pero al ser un proyecto totalmente incompatible con las lluvias, la obra sufrió una parada, motivo por el que apenas se ha percibido movimiento en la zona.

En este sentido aseguran que durante todo este tiempo los trabajos se han desarrollado en los talleres donde se realizaban los arcos de descarga, que tuvieron incluso que replantearse hace unos meses debido a un error. De hecho, a principios de febrero volvió a anunciarse la instalación de estos arcos, pero finalmente tuvieron que regresa al taller.

La última vez que se habló públicamente de las obras del Teatro Romano fue el pasado lunes 26 de marzo en el Pleno que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Cádiz, donde se anunciaba el inicio de las obras para principios de abril. Varias semanas más tarde parece que continuará por fin el ambicioso proyecto diseñado por el arquitecto Emilio Yanes, profesor de Estructura de la Universidad de Sevilla y experto en consolidación de terrenos.

Según explicó en su día el arquitecto, el proyecto contempla la la introducción de estos arcos de acero -con una separación de 50 centímetros entre ellos- que irán anclados a los muros, con el fin de completar un paraguas de inyección. A través de estos arcos perforados se introducirán tubos de acero desde donde se inyectará hormigón hasta obtener una bóveda resistente que impedirá cualquier tipo de desprendimiento. Este sistema pretende conformar un bloque armado que permitirá excavar bajo los edificios, incluso en un futuro.

El Teatro Romano lleva con sus puertas cerradas desde el verano de 2010, que echó el cerrojo para iniciar precisamente las obras de consolidación que ahora vuelven a retomarse. Desde entonces, este trabajo se ha desarrollado a trompicones. A ver si la obra que está a punto de comenzar supone el impulso definitivo que necesita el monumento de cara a su regreso al circuito turístico de la ciudad.

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