Por su obra la conoceréis

  • La monja cisterciense Isabel Guerra, referente del realismo español, expone catorce de sus cuadros en la galería María Aguilar de Chiclana

Isabel guerra

Galería María Aguilar, Edificio Altamar (Novo Sancti Petri, Chiclana). Horario: 20.00-23.00 horas. Hasta octubre.

Los críticos de arte la definen como "la pintora de la luz". Los retratos de Isabel Guerra, (Madrid, 1947) desprenden sin duda esa luz, gracias a una iluminación prodigiosa, pero también desprenden humanidad y trasladan al espectador una sensación de paz, meditación y sosiego, quizás las mismas sensaciones que la artista vive en el monasterio cisterciense de Santa Lucía, en Zaragoza, donde ingresó en 1970 tras tomar los hábitos con 23 años. Ahora, por primera vez en Andalucía, Isabel Guerra expone en la galería María Aguilar de Chiclana, ubicada en el edificio Altamar del centro comercial del Novo Sancti Petri. Son obras que ayudan a conocer a una pintora que busca "encontrar el sentido profundo de la existencia en el acontecer cotidiano".

En la galería María Aguilar, fundada en 1997, se exponen catorce de los cuadros que han formado parte de la exposición antológica que de Isabel Guerra se ha mostrado este mismo año en Zaragoza y Madrid. La religiosa explica a este periódico qué encontrará el visitante de la muestra: "Pienso que la galería de Chiclana tiene en estos momentos una muy buena representación del trabajo realizado en los últimos dos años: óleos en diversas temáticas, mis tradicionales figuras de interior, un reencuentro con la arquitectura rural, alguna pieza con las nuevas texturas, muy potentes, con las que ahora estoy experimentando. Dibujos en varios procedimientos: el grafito en su más pura versión combinado con el color, unas obras de carbón sobre tela belga con preparación para óleo, algo que me resulta enormemente creativo y de ejecución liberadora... Y una muestra de mis trabajos en el mundo de la pintura digital o arte digital, que ha sido la gran novedad en mi última exposición recientemente celebrada en Madrid. Soy una apasionada de las enormes posibilidades que la tecnología digital aporta como herramientas de nuestro tiempo, al mundo de las artes plásticas".

Isabel Guerra, a quien se ha encargado el retrato del Papa Francisco, fue pintora antes que monja, pues tenía sólo 15 años cuando realizó su primera exposición en la sala Toisón de Madrid: "Cuando decidí seguir la llamada a una vida comprometida, ya eran habituales mis apariciones en certámenes y exposiciones privadas. Yo vivo el camino de la vida monástica en el Cister de Zaragoza. Un monasterio es foco de oración y cultura, donde el trabajo es también liturgia, y la liturgia de alabanza, búsqueda de belleza".

Su religiosidad, evidentemente, está muy presente en su obra y en el mensaje que a través de ella quiere hacer llegar al espectador: "Siempre la búsqueda de la belleza, de la luz, de la verdad... Cuando alguien se acerca a mi trabajo y me dice que le habla de valores trascendentes, que le da paz y le abre a la esperanza, me siento feliz de ser instrumento en manos de quien puede de verdad otorgar esos dones. Para mí es importante encontrar el sentido profundo de la existencia en el acontecer cotidiano. Aprender a relacionar nuestra vida con el amor que nos recrea, nos envuelve y acompaña nuestro camino hacia sí mismo".

La galerista María Aguilar se muestra entusiasmada de poder contar en una de sus dos salas expositivas con la obra de Isabel Guerra, a quien se considera en el mundo del arte un referente del realismo: "Hemos recibido muchísimas felicitaciones de otras galerías por contar con una exposición de quien, junto a Antonio López o Eduardo Naranjo, es una de las figuras más consideradas del realismo. Para nosotros, es un triunfo profesional".

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