El objetivo de Mintz plasma 'Las chozas de Casas Viejas'

  • El IES Casas Viejas acoge una muestra sobre estas construcciones del mundo rural

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Chozas como las que hasta hace cuarenta años existían en Casas Viejas eran comunes, no sólo en la Janda, sino en toda Europa. Pero lo eran, o lo fueron, hasta el siglo XVIII, desapareciendo de la mayor parte de los paisajes con la llegada de la modernización. Fascinado por la pervivencia, en pleno siglo XX, de una forma de vida propia del Antiguo Régimen, el antropólogo norteamericano Jerome R. Mintz les dedicó parte de su colección.

"La mayoría de las fotos son el único recuerdo con el que cuenta ahora esta gente. Mintz fue dejando testimonio de una sociedad que se había perdido y que en La Janda pervivió hasta los setenta", apunta el profesor Salustiano Gutiérrez. La exposición Las chozas de Casas Viejas puede visitarse esta semana en el IES Casas Viejas, en la localidad. Estructurada a través de trabajos de investigación realizados por los propios alumnos, en ella pueden verse tanto las fotografías de Mintz relativas al tema como una serie de objetos típicos de estas viviendas: aperos de labranza, utensilios domésticos y mobiliario.

"Había unas sesenta chozas en la zona de Benalup -comenta Gutiérrez-, la mayoría de ellas donde ahora se encuentra el campo de golf. En la investigación, los alumnos han preguntado a sus abuelos y han ido averiguando... porque no todo el mundo sabía exactamente dónde estaban. Eso es lo que más les ha asombrado -continúa-, todo lo que ha cambiado el lugar en sólo cuarenta años, el crecimiento acelerado que hemos vivido".

Salustiano Gutiérrez apunta que "de vez en cuando hace falta pararse y saber de dónde venimos". "No hace tanto tiempo -insiste- este era un sitio como Marruecos y aquí se vivía como en el Tercer Mundo, sin agua ni electricidad. La gente se adaptaba al medio como podía, consumían las castañas de la laguna de La Janda, la madera de la zona... Eso es lo que demuestra esta exposición, de forma bonita y estética".

Las chozas de Benalup-Casas Viejas, en las que vivían la mayor parte de los protagonistas de las revueltas anarquistas, no se demolieron hasta la década de los setenta -"pasaron al ladrillo, a la uralita y al tejado de aguas con tejas", indica Gutiérrez-. La actual exposición pretende no sólo descifrar las claves de esta tardía desaparición sino también "ayudarnos a conocernos y valorarnos mejor en esta época de cacareada crisis".

"Sería bueno que tuviéramos en cuenta que la memoria histórica -comenta el responsable- no es sólo lo referente a la Guerra Civil: lo es todo. Y de estas cosas hay que acordarse".

Las chozas de Casas Viejas parece una exposición planteada con un gran sentido de la oportunidad, justo cuando todo el mundo habla de recesión y carencias. "Nos demuestra que crisis -subraya Gutiérrez- es lo que teníamos antes. De hecho, aquí, tras los Sucesos, el modo de vida siguió estancado durante años y no empezó a cambiar hasta los años setenta u ochenta. Y cuando lo hizo, se vivió un crecimiento desmesurado".

"Hoy en día -comenta Gutiérrez- , tras la caída de la construcción, Benalup tiene un cuarenta por ciento de paro, puesto que los campesinos de antes pasaron a ser albañiles. El tema de pobreza, precisamente, parece hoy menos lejano".

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