Una nueva dimensión fotográfica

  • Juan Carlos Toro ofrece una fotografía de absoluta emoción

No es fácil terminar el trabajo diario en la fotografía periodística y cambiar absolutamente el registro para dedicarte a la otra versión de la fotografía: la artística. Juan Carlos Toro lo lleva consiguiendo desde hace años. Es fotógrafo de Diario de Jerez y, además, uno de los miembros más afortunados de esa generación nueva de importantes artistas andaluces. Ya hace tiempo que nos viene convenciendo con su indudable talento artístico. Sus anteriores comparecencias en solitario -salas Rivadavia y Pescadería Vieja- nos mostraron a un fotógrafo grande, cultivador de un arte sin imposiciones, sabedor de lo que tenía entre manos, hábil observador y mejor positivador de esa mirada aprehendida en el espacio pero desarrollada con sapiencia de artista acostumbrado a buen mirar y a bien plasmar.

Por eso, esta exposición nos conduce por un ejercicio de sabias miradas. El artista ha mirado detenidamente la ciudad; ha buscado rincones, plazas, calles, tapias, espacios, en definitiva, sucios, feos, bellos o desgarrados por el tiempo y el hombre; ha detenido en la retina lo que la vista y el alma han alcanzado. Después, se ha dedicado a mirar, a sentir, a los grandes del flamenco. Tras la exuberante manifestación artística que ellos promovían, Juan Carlos Toro ha extraído aquello que su privilegiado mirar le ha pellizcado el alma. Más tarde, en un trabajo meticuloso, va a llenar -ya lo ha hecho con Diego Carrasco en la calle Cristal y con El Torta en la calle Doctor Mercado, en la fachada de la Sala Cal, donde se presenta la exposición- los espacios con el desenlace de todas las miradas, positivazo en imágenes espectaculares que envuelven de misterio, inquietud y apasionamiento el frío lugar elegido. Éste se ha visto condicionado por el fruto de muchas miradas que van a posibilitar, a su vez, nuevas e infinitas miradas.

Pero todo no se termina en un resultado definitivo de lo expuesto tan acertadamente. El tiempo, con su inexorable transcurrir, desde el momento mismo que la obra ocupa su lugar, se va encargar de provocar sobre ellas un constante proceso de deterioro físico, lo que provocará, con toda seguridad, nuevas infinitas miradas; miradas, esta vez, de nueva y mayor inquietud, de pesar por lo que se pierde, por lo que podía quedar y no queda… Miradas que potencian miradas y abren perspectivas.

La exposición en la Sala Cal nos presenta una serie de proyectos que buscarán su ubicación en esos parajes urbanos donde una nueva realidad halla efímero acomodo. Son esas miradas llenas de intensidad creativa, esos episodios artísticos comprometidos con arte nuevo donde todo es posible gracias a la sincera potestad plástica de un artista que va mucho más allá.

Juan Carlos Toro nos ofrece una fotografía de carácter y absoluta emoción. Arte grande muy alejado de las pacatas manifestaciones fotográficas que tanto abundan y hacen sonrojar.

Sala Cal Jerez

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