"Con esta novela quería hacer frente a la literatura de evasión de hoy"

  • Juan Cobos Wilkins presentó ayer su libro 'El mar invisible', acompañado por Amalia Vilches

"Quise hacer una novela en la que ética y estética fuesen siamesas, una novela de conciencia y emoción. Frente a la literatura que se hace hoy en día de evasión, que nos saca de nosotros, quise hacer una literatura de invasión, que nos lleva a reflexionar". Así contaba ayer el escritor onubense Juan Cobos Wilkins sus intenciones al escribir El mar invisible, obra con la que quedó finalista en la última edición del Premio Ciudad de Torrevieja y que ha merecido también el Premio de la Crítica de Andalucía.

El autor presentó su libro en el Baluarte, acompañado por la escritora gaditana Amalia vilches. El acto comenzó con un minuto de silencio por el guardia civil asesinado ayer por ETA y con la lectura de un fragmento de la novela a cargo de una joven miembro de la Asociación de Personas Lectoras.

Según introdujo Vilches, El mar invisible "tiene como temas fundamentales el amor y la libertad" y "testimonia la represión franquista y muestra la historia sórdida y terrible de las cárceles españolas en las postrimerías de una dictadura".

El libro es una larga conversación durante la que puede ser la última noche de un asesino condenado a muerte y un maestro encarcelado por su condición de homosexual. "Lo que Juan Cobos Wilkins quiere cantar en este libro es el valor de la palabra", expresó Vilches. Algo que corroboró el autor onubense, al afirmar que su intención era "escribir una novela que hablase de soledad, libertad, amor y el poder sanador de la palabra".

Para Cobos Wilkins, esta novela surgió "de una manera extraordinaria. Se dieron una serie de circunstancias que me pusieron delante un terreno fértil donde sembrar la idea de la obra, y que podría dar lugar a otra novela". Contó que en un encuentro literario en la cárcel de alta seguridad de Huelva, descubrió que los presos habían creado un club de lectura con su nombre y que más de medio millar de reclusos estaban en lista de espera para leer un libro suyo. "Paralelamente a esta historia que me conmovió y me hizo reflexionar sobre el poder sanador de la palabra, se dio la circunstancia de que en la antigua cárcel de Huelva se colocó una placa que rendía homenaje a los homosexuales allí encerrados". Y en esa cárcel, precisamente, había estado preso Miguel Hernández, "que había defendido la libertad con la palabra". Además, se dio la circunstancia de que alguien le hizo llegar de forma anónima el expediente carcelario de Hernández.

Tras estas experiencias, pidió permiso para visitar aquella cárcel y así poder ambientar mejor su libro. "Ese fue el comienzo de la novela, la atmósfera durísima y dolorosa que hizo posible El mar invisible", según su autor. Un libro que, en palabras de Vilches, hace "un homenaje a la memoria histórica".

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