Una noche dichosa

Matilde Coral incombustible, Arcángel reinventándose, Poveda, inteligencia y compañerismo, además de superdotado, nacimiento de Peña y la sonrisa eterna de lo jondo… el fin de todas las querellas flamencas. Fue una noche dichosa, de felicidad plena. De compañerismo, de entrega, de celebración de lo jondo. Ofreció tantas estampas para recordar que el espacio se queda pequeño. Pero no quiero dejar de evocar ese agón fraternal por soleá marchenera de Triana, entre esas dos "voces de caramelo", la de Poveda, que fue el que propició el encuentro, y Arcángel. Entonces cobró sentido la letra de Convivencia y, lejos de parecer ñoña o afectada, se convirtió en un verdadero himno de fraternidad jonda, de entrega flamenca al compañero, al hermano: en este caso a la voz ronca del flamenco, Rancapino. Poveda y Arcángel protagonizaron otra de las estampas de la noche. El de Huelva canta 'La bien pagá' por bulerías y la copla está naciendo de su boca, es una cosa nueva y rara, de resentimiento y aceptación y serenidad después del llanto. Peripatetismo coplero, a la forma de Caracol, cuando se arranca a bailar Miguel Poveda y, tras unos marcajes, los dos cantaores llaman juntos y abandonan la escena, cierran la noche, con el resto de la compañía, una noche de dicha. Fue el fin de una fiesta en la que descubrimos a un cantaor adulto llamado Kiko Peña y Rancapino volvió a demostrar que en el interior de su voz de estepa vive una calidez eterna. Con su amigo Paco Cepero dejándose de cancioncitas y demostrando como se acompaña por soleá, con esas falsetas cortas e incisivas como saetas. Un fin de fiesta al que también se sumó la incombustible Matilde Coral que es capaz de dar otra lección magistral, la enésima, de cómo se mueven los brazos, de cómo se coloca la cabeza, de cómo se para uno en escena. Primero, de forma espontánea, y luego invitada, espoleada, por Miguel Poveda que le cantó también al baile de una pequeña de 5 o 6 años, el último vástago de la saga Núñez-Rancapino. Cuánto amor, cuánto flamenco ha esparcido por los escenarios andaluces éste Alonso Núñez Núñez 'Rancapino' que ayer el flamenco se lo quiso agradecer en la voz, la inteligencia y el compañerismo de la más joven generación jonda.

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