"No es que el musical esté de moda, es que ahora tenemos gente muy buena"

  • El productor habla de los detalles de 'Grease, el musical', la adaptación de la obra que hace cuarenta años triunfó en Broadway y con la que regresa a Cádiz del día 20 al 23

-¿Cuál es la mayor apuesta de esta adaptación respecto al original de Broadway?

-Han pasado cuarenta años y aunque no queramos, no hemos podido evitar adaptarla a nuestra época. Esto se nota mucho en el lenguaje y en las formas, pues, lógicamente, tenemos muchas posibilidades tecnológicas que antes no teníamos. Se trata de una producción grande, en el sentido bueno de lo grande, con pantallas de led, robótica, iluminación potente y vestuario acorde.

-'Grease, el musical' vende una enérgica puesta en escena, con más números musicales concentrados en menos tiempo. ¿Con qué fin?

-Un musical suele durar tres horas y Grease se hace en dos horas diez. Esto es un esfuerzo considerable y no porque corramos más, sino porque se trata de una adaptación más moderna, más ligera, para que la gente siga la historia de forma muy directa y coloquial.

-Contáis con un elenco de artistas conocidos como Edurne o Jordy Coll. ¿Qué otros detalles se han cuidado?

-Hemos buscado gente que se ajusten a los perfiles de los personajes. No es Olivia Newton John, pero tiene que identificarse con ella, inicialmente algo mojigata, para luego vestir cuero negro. Tienes que ser una chica que cante bien, guapa y que responda como actriz, como Edurne. Y Jordy Coll está de moda en series de televisión y lo estamos aprovechando. Pero todos han pasado un casting, conocidos o no. Por eso es uno de los musicales más premiados de Broadway y lleva años funcionando bien. Tiene todos los ingredientes. Es una producción muy cuidada.

-Para ello han sido cruciales los arreglos musicales de Manu Guix y la dirección artística de Coco Comín, volcado en la esencia del Grease original. ¿Qué ha potenciado?

-Cuando haces un musical que está basado en una película que conoce tanto la gente no puedes escaparte de las escenas que muchos tienen en la cabeza, hay que hacer una gran parte igual o parecida. Y esto es complicado, porque en el cine se hace mucho más fácil algunas cosas, y en directo cuesta más. Y este esfuerzo de Coco es fantástico, los personajes son reconocibles. Calca los tipos, esquemas y estilos.

-Es una historia de amor atemporal, con guiños a los conflictos de la adolescencia, que se dirige a un público familiar. ¿Quiénes son los que más disfrutan en el teatro, a fin de cuentas?

-Es familiar porque todos conocen las canciones. Los niños y niñas las cantan y los padres nos acordamos, cómo no acordarnos. No está subido de tono y está muy entretenido.

-Entonces, ¿las nuevas generaciones siguen coreando estos temas de los años 70?

-Sí, y nos ha sorprendido mucho. Vienen niños de entre 7 y 15 años y lo pasan fenomenal. En Vértigo hay dos títulos con los que estamos muy contentos: Sonrisas y Lágrimas y Grease. Y se debe a que tienen algo en común: son clásicos. Se conoce todo y es más fácil dejarse llevar por la magia del teatro, porque lo otro ya lo sabes. Y eso es maravilloso.

-Como productor musical de Vértigo Tours, ahora en cartel con Sonrisas y Lágrimas, Más de 100 mentiras o El cascanueces... ¿Qué ingredientes son los indispensables de un buen musical?

-Tiene que tener una historia potente detrás, que esté bien construida. Vistosidad y grandes escenografías, porque ahí está la magia del teatro, y un ballet. Pero, lo más importante, música en directo. Que sea una experiencia en vivo. En Grease los músicos se integran en el escenario en algunas partes como el baile de fin de curso. Y esto suena bien en un teatro. También hay que cuidar el vestuario y la adaptación de los textos. Y, por su puesto, la elección en el casting. En Grease hablamos de unas 100 personas.

-El género vive ahora un boom en España. ¿A qué se debe?

-Cuando ves el espectáculo se entiende. Porque es muy completo. No es que el musical esté de moda sino que hasta ahora no había oportunidad de hacerlo tan bien. Contamos con gente muy buena. Concretamente llevo casi diez años trabajando en ello, y notamos el nivel general, que se hace bien. Viajamos mucho y ya empezamos a exportar a gente nuestra. En Los Miserables, el director musical de la orquesta en Londres es un chico de 30 años de Sevilla. Antes, una de las protagonistas era catalana.

-¿Y qué me dice del éxito del Rey León?

-Al sector nos viene fenomenal. Ilusiona a la gente, es una delicia. Está muy bien hecho y animo la gente a que lo vea. Son grandes montajes muy estudiados que han funcionado y gusta a todos.

¿La gente tiene ahora más cultura del musical?

-Pues sí. Tiene oportunidad de verlo en su ciudad, como ahora en Cádiz, y es un elemento importante. Vamos llegando a más sitios y la gente empieza a tener opinión. Saben cuando es bueno o malo. Paga y exige, y tenemos que ofrecer nivel.

-Siempre volvéis a Cádiz...

-Entre Cádiz y Jerez hemos asistido con hasta seis espectáculos como Chicago, Cabaret, Hoy no me puedo levantar, Mamma Mía, etc. Y El Falla es muy especial, es de los teatros más bonitos de España. Siempre funciona bien allí. La cuestión es dejarse llevar. Lo hacemos con medios y con cosas probadas. No están los tiempos para jugársela.

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