El mundo literario de Picasso en el último disco del cantaor

La historia de la relación de Morente con Picasso arranca con la inauguración del pintor en su ciudad natal. Para aquella ocasión, la dirección de la pinacoteca le encargó al cantaor unos temas, haciendo éste las bulerías de Pan Tostao y Borrachuelo con aguardiente, más el tema Autorretrato, tres de los que integran Pablo de Málaga, un disco que supone "una visión de Enrique Morente sobre la obra de Pablo Ruiz Picasso", en palabras del granadino. Se trata, pues, de un acercamiento personal a la obra total del pintor y no sólo la literaria, aunque una buena cantidad de los temas que la integran estén basados en textos del malagueño adaptados por el cantaor. Pero también hay textos propios de este último e, incluso, el soneto X de Luis de Góngora -Mientras por competir con tu cabello- que Morente encontró manuscrito y colgado en el museo con ilustraciones del pintor.

Ante todo, hay que subrayar que estamos ante otra obra de vanguardia, un trabajo intelectual que supone una vuelta de tuerca más en el proceso creativo de un artista que en su día declaró que hacer siempre lo mismo le aburría. Conocedor como pocos de la tradición y de la ortodoxia, Morente ha preferido usar ésta para inventar "nuevas vereas, ver nuevos caminos", eso sí, todo ello con una sinceridad y honestidad que pocos pueden poner en duda. Este Pablo de Málaga es, pues, un trabajo difícil, en palabras de su creador, y que no se entendería sin la existencia de la renacida Omega (1996), El pequeño reloj (2003) o Morente sueña la Alhambra (2005), obras que se sitúan en la misma línea de experimentación y deliberado riesgo que el cantaor persigue.

Rodeado de una extensa nómina de músicos, entre los que se incluyen los guitarristas Niño Josele, Pepe Habichuela, Rafael Riqueni, Miguel Ochando, David Cerraduela y Paquete, la batería de Eric Jiménez o la percusión de Bandolero, entre otros, Morente ha confeccionado un completo trabajo en el que los estilos flamencos aparecen en ocasiones dentro de tramas complejas, como ocurre en el que abre la grabación Guern-Irak, donde la seguiriya se rebela dramática lo mismo para el bombardeo de la carretera de Málaga a Almería durante la guerra civil que para la presente tragedia de Irak. Pero, también, el cantaor se centra en estilos concretos como los tientos, que apellida 'griegos' por el acompañamiento de la orquesta de laudes y bandurrias del Albaicín, la malagueña o los verdiales. Porque, a la postre, el trabajo quiere también ser un homenaje a la tierra del pintor, Málaga, de la que se despide en un último y agraciado tema donde se enumeran los afectos del creador.

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