Las múltiples caras de la Ley Sinde

  • La polémica modificación de la Ley puso sobre la mesa de la Tertulia Joven del Ateneo diferentes posturas, con la intervención de José Miguel Alfonso de la SGAE, Karim Aljende, Daniel Molina y un internauta

La más que asumida descarga ilegal desde internet de todo tipo de contenidos (principalmente musicales) y la proliferación de páginas webs que lo proporcionan han convertido a España en el primer país europeo en esta práctica. Una proeza que ha desembocado en la modificación de la Ley de Propiedad Intelectual por parte del Gobierno y que ha puesto en pie de guerra al colectivo de internautas, entre otros.

El debate generado por la denominada Ley Sinde, cuyo Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible ha sido recientemente aprobada por el Consejo de Ministros, se puso ayer de manifiesto en la sede del Ateneo de Cádiz, dentro del ciclo de Tertulia Joven.

Un debate que contó con la participación de varios de los representantes de estos colectivos, entre los que se encuentran Daniel Molina, profesor de Ingeniería de la UCA; José Miguel Alfonso, asesor jurídico de la SGAE-Sevilla; Álvaro, un internauta y Karim Aljende, uno de los componentes del grupo de música gaditano Frac. Cada uno de los ponentes defendieron los argumentos que muestran que son múltiples las caras y recovecos de una Ley que, en opinión de la mayoría, "deja mucho que desear".

Ésta fue la impresión que dejó el informático y profesor de Ingeniería Daniel Molina, quien de antemano comentó que la ilegalidad comenzó con el derecho a copia privada establecida en la era casete.

Tras hacer un repaso por el canon digital, tampoco exento de polémica, criticó la nueva reforma de la Ley por varios motivos. Entre ellos, hizo hincapié en el establecimiento de organismos mediadores que deciden sobre la violación de la Ley, estableciendo medidas cautelares para bloquear una web. De esta forma, según añadió, se traslada al ámbito contencioso-administrativo un procedimiento que, hasta ahora, era competencia judicial. "El juez sólo autoriza la ejecución, lo que supone la aceleración de la medida cautelar". Un aspecto que, "según los expertos, podría considerarse inconstitucional".

Desde su punto de vista esto genera problemas en torno al plazo de ejecución en cuatro días, "totalmente inviable", así como en el criterio para decidir "si existe lucro indirecto, directo o daño patrimonial", tal y como establece el nuevo borrador.

Por su parte, el asesor jurídico de la SGAE, José Miguel Alfonso, habló del origen del concepto de la propiedad intelectual, tan "compleja y fronteriza", que ya estaba recogida en la ley promulgada en 1879 y que no fue modificada hasta 1987, "año en que se dictó un texto de armonización de conceptos".

También informó del nacimiento de la SGAE en 1899, "con carácter gremial para conseguir la protección efectiva frente a los agentes del mundo cultural con los que negociaban los autores". Pero con la revolución tecnológica, aseveró, "el control era aún más difícil".

Una labor que administra esta entidad, que hace un censo para ver las licencias de autorización, recaudando así los derechos y procediendo a su reparto, tanto a nivel nacional como internacional.

Tras su intervención llegó la postura más reacia a la implantación de la nueva Ley. El internauta Álvaro y el músico Karim Aljende, lo expusieron con ejemplos prácticos vividos en el día a día.

En este sentido, Álvaro calificó de "injusta" la medida del canon digital y comentó que la nueva Ley se encuentra "fuera de la realidad, siendo muy difícil su implantación". Incidió así en la "utópica" intención de cortar el tráfico P2P y en la posibilidad de contrarrestar esto con la creación de servidores virtuales. "No se trata de delinquir, pero quien quiera, puede hacerlo".

También hizo hincapié en la distribución, del mismo modo que su compañero de mesa y de batalla Karim Aljende, quien apostó por la necesidad de "adaptarse a los cambios tecnológicos".

El músico defendió Internet como una gran plataforma de difusión "que ha beneficiado a muchos músicos". Argumentó, además, que son numerosos los medios surgidos alrededor, como las empresas de música libre. "Tengo amigos que han grabado discos con una discográfica y ganan mucho menos por disco vendido que estas industrias". A su entender, esta ley sólo puede ser defendida por "una elite que quiere mantener su riqueza". Asimismo, tras mostrarse en contra del cobro de la propiedad intelectual en cualquier bar o festival, apostó por el "avance" dentro del nuevo panorama. El debate estaba servido en el Ateneo, donde se contrapusieron numerosas vertientes de una ley con muchas caras.

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