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"Estas mujeres vivieron en sociedades en las que la vida se les hacía insoportable"

  • La autora gaditana recrea los últimos días de dieciséis poetas suicidas en 'Sin habitación propia', un libro donde la realidad y la ficción se dan la mano entre el relato y la poesía

Cuando Carmen Moreno terminó la lectura de la Antología de poetas suicidas de José Luis Gallero -"tremendo libro, tremenda lectura", apostilla-, la escritora gaditana sí echó un aspecto en falta. En la "estupenda" colección del autor sólo aparecía reseñada una mujer. Fue la chispa que encendió una idea que fue macerando en su cabeza durante más de cinco años y que fue fraguando a la par que buceaba en archivos y bibliotecas. Un estudio de las poetas sucididas. A eso apuntaba la semilla sembrada por la lectura. Pero Carmen, poeta, cuentista y novelista, no se resistió a hacer algo diferente. A hacer "otra cosa". Y así nació Sin habitación propia (Fundación Uxío Novoneyra, 2016), un libro donde poesía y relato, donde realidad y ficción, se abrazan sin remedio.

Porque Sin habitación propia es un acercamiento "a los últimos momentos de una serie de mujeres poetas que se suicidaron, y aunque cada una tuvo sus motivos todas compartían una misma realidad aunque procedieran de diferentes épocas, y es que todas estas mujeres vivieron en sociedades en las que la vida se les hacía insoportable", resume la autora y directora de la editorial Cazador de Ratas.

En concreto, Moreno se centra en el destino trágico de 16 mujeres que, como indica José María Garrido en el prólogo de esta obra, "se entregaron por completo a la vida pero, sin embargo, fueron golpeadas por ella hasta la muerte" porque "de una forma u otra las escritoras de esta obra llegan a una fase clara de negación de sí mismas que les hace sentir que ya no hay salida hasta el punto de entregarse a una muerte anticipada de dagas y cuchillos, acantailados ventanas, gases y bartitúricos".

Por orden de desfile por las páginas de Sin habitación propia, Safo, Karoline Günderrode, Teresa Wilms Montt, Sarah Teasdale, Florbela Espanca, María Polydouri, Charlotte Perkins Gilman, Alfonsina Storni, Antonia Pozzi, Karin Boye, Marina Tsvietaieva, Elise Cowen, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Anne Sexton y Marilyn Monroe -"sí Marilyn escribía y era una buena poeta", aclara Moreno- son las poetas escogidas, con toda intención, por la escritora para un libro que, paradójicamente, reivindica la vida, "unas buenas condiciones de vida para poder seguir viviendo", dice, como ya clamaba Virginia Woolf, otra determinante suicida, a la que llama el título del libro pero que no está incluida en la obra "al no ser genuinamente una poeta".

Así, tras un profundo trabajo de campo de cada biografía de estas poetas, Moreno ficciona, basándose en datos reales, los últimos momentos de sus vidas. Capítulos que se completan con algunos poemas de las autoras, ofreciéndonos así su dimensión literaria. Además, Sin habitación propia cuenta con un estudio previo del suicidio en el arte y en las letras y se remata con una pequeña biografía de cada una de las autoras.

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