La mujer esculpida en Cuba

  • Unas cincuenta piezas de la colección Viñas Gil se exhiben desde ayer en Santa Catalina, en una gran representación de estilos que abarca desde los años 30

La familia, el desnudo, la maternidad, la sensualidad, el negrismo y, en definitiva, la vida de la mujer de la Habana, llega a Cádiz de la mano la exposición La mujer cubana. Esculturas. Unas cincuenta piezas delicadamente moldeadas en diferentes texturas y tamaños por numerosos artistas cubanos desde la década de los 30 hasta la actualidad pueden observarse desde ayer en el Castillo de Santa Catalina, en una muestra puesta en marcha por el Ayuntamiento de Cádiz.

En esta selección procedente de la colección Viñas Gil, aparece una importante representación de las llamadas "gorditas", realizadas en la década de los cuarenta bajo la influencia del escultor húngaro Bernard Reader. El desnudo de la mujer aparece así tratado con cierta uniformidad, ya que todos los seguidores de esta corriente trabajaron con los mismos criterios basados en la esfera y formas curvas. Son gorditas adelantadas a la época de Botero y realizadas por los escultores Eugenio Rodríguez, Rodulfo Tado o Ernesto Navarro, entre otros.

También queda patente la aparición del negrismo en Cuba, donde por primera vez se hacen esculturas de hombres y mujeres negras, a cargo de los escultores mestizos Teodoro Ramos Blanco y Florencio Gelabert, etc., que supieron exprimir al máximo la belleza de la mujer de color, de esencias de caribeñas y mestizas. Ambos escultores irrumpieron en la escena artística de los treinta con esta manifestación afrocubana de un modo natural, erigiéndose entre lo más representativo de la vanguardia artística en Cuba. Juntos exportaron con orgullo su sentimiento mestizo y nacional.

La maternidad y la familia también copan parte importante de la exposición, desarrolladas desde distintos materiales como la madera, la piedra y el bronce y por muchos autores cubanos como Rolando Gutiérrez, Roberto Estopiñán, Jilma Madera, Julio Girona, Agustín Cárdenas, Pancho Antigua o Chinog, en un claro referente del paso del arte español por tierras cubanas.

Esta disparidad de autores permite ver desde la representación más clásica de Rolando Gutiérrez pasando por la más vanguardista de Agustín Cárdenas, hasta la más erótica de Roberto Estopiñán.

En la vertiente del desnudo femenino y la sensualidad también se han seleccionado obras de varios estilos y épocas, ofreciendo el amplio abanico conceptual emprendido por los autores desde los 30 a la actualidad. Juan José Sicre, Rodulfo Tardo, Caridad Ramírez, Rita Longa, Alfredo Lozano o Rene Negrín son algunos de los nombres que aparecen vinculados a esta vertiente.

La muestra Mujer cubana también hace un guiño al artista valenciano Enric Moret, cuya obra escultórica desarrolló en La Habana dotándolo de un amplio sentimiento afrocubano.

Completan la exposición otros temas como las cabezas, trabajos del hogar o temas religiosos.

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