Una muestra inédita sobre la Primera Guerra Mundial en el arte

  • El Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid acogen, desde hoy y hasta el día 11 de enero de 2009, la exposición '¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra'

El Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid han inaugurado un nuevo proyecto expositivo conjunto: ¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra, una revisión del arte de vanguardia -expresionismo, cubismo, futurismo, vorticismo y primera abstracción- a través de más de 200 obras de arte, que podrán visitarse hasta el 11 de enero de 2009, procedentes de colecciones y museos de todo el mundo, y con la Primera Guerra Mundial como telón de fondo.

Se trata de un recorrido por el desarrollo del arte internacional entre los años 1913 y 1918, que nunca antes ha sido objeto de una muestra monográfica de tal envergadura. Es un proyecto del que ha sido responsable Javier Arnaldo, conservador del Museo Thyssen-Bornemisza.

Pocos acontecimientos históricos tuvieron una capacidad de determinación tan fuerte sobre la trayectoria de las primeras vanguardias artísticas como la guerra de 1914. El periodo inmediatamente anterior al estallido de la contienda coincidió con el de máxima vitalidad de los movimientos de vanguardia, en cuya voluntad de insurrección se anticipaba la militancia belicista por la que se pronunció una mayoría de los artistas del momento.

Por otro lado, la experiencia de la guerra incidió poderosamente sobre el trabajo de muchos de ellos, no sólo como tema de sus obras, sino también como realidad que ponía de relieve contradicciones internas en el ideario de la modernidad del que participaban sus obras.

El trabajo de decenas de autores encuadrados en la principales corrientes del arte nuevo reunidos en esta exposición -Klee, Kandinsky, Brancusi, Chagall, Boccioni, Léger, Popova y un largo etcétera- muestra, entre otros asuntos, la misión profética que asumió el arte de vanguardia en relación a los acontecimientos que van a determinar su crisis, la capacidad de los nuevos lenguajes artísticos para convertir sus representaciones en divisa visual del belicismo, las diversas derivaciones de una escritura apocalíptica que emerge y muere en ese periodo, o la posición de denuncia ante el disparate de la contienda que asumieron también algunos artistas.

Entre las obras expuestas destacan algunos préstamos y conjuntos excepcionales, tanto por la importancia y calidad de las piezas como por tratarse en algunos casos de trabajos prácticamente inéditos, poco conocidos o apenas expuestos al público. Entre los primeros, sobresale la representación de Umberto Boccioni, con tres óleos, el conjunto de obras de Franz Marc, Paul Klee, Marc Chagall, Sironi y Lehmbruck, o la serie de Ossip Zadkine, nunca antes expuestos en un conjunto tan completo, incluyendo entre ellos una acuarela inédita, Cuartel.

Completan la lista de obras poco conocidas y excepcionalmente expuestas, los dibujos de Marcoussis, algunas obras de Sironi, Lothe, Lehmbruck o Rouault, y una curiosa escultura, una cabeza realizada sobre los restos de un obús, atribuida a André Derain y recientemente descubierta.

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