Lo que la mirada ofrece

Muy bello espacio expositivo ha quedado tras la consciente rehabilitación acontecida en la antigua Sala Tío Pepe. Claridad y espaciosidad en una estancia que se abre a los jardines y al templo bodeguero del edificio que es aquel que diseñara, en 1963, Eduardo Torroja, y que alberga uno de los caldos más famosos del mundo.

En esta nueva sala se presenta la obra de Bibiana González Gordon; feliz pintura que recrea, además de otros asuntos, un paisaje cercano inundado de belleza que atrae la mirada y es capaz de atraparla para, en un juego de complicidades, transponerla a los límites ficticios de un soporte artístico.

Bibiana González realiza una pintura inmediata, esencial, sin exuberancias pictóricas que abruman, marcando rutas de un expresionismo muy bien acondicionado, con sutiles planteamientos de gran esquematismo, dejando que la representación patrocine sólo unos mínimos ilustrativos pero con gran sentido de la forma plástica. En esta pintura, rebosante de vitalidad, se presiente las manos expertas de alguien que sabe lo que hace, que conoce el medio y que transcribe una realidad sin episodios desvirtuantes. Sólo potencia el valor supremo del efecto cromático; la pincelada es envuelta de fuerza expresiva pero sin desmarques excesivos. El paisaje es captado en su totalidad y puesto en escena sin agobiantes dobleces, con claridad que acentúa el compromiso plástico y deja abiertas compuertas para que actúe esa emoción definitiva que capta la mirada cómplice del espectador.

La exposición, quizás con excesivas obras que origina dispersión en la contemplación, nos conduce por una pintura de fácil compromiso estético, muy bien estructurada de principio a fin - continente y contenido ajustado en fondo y forma-, clara, sin complejidades; sólo marcando las rutas de una expresividad acertadamente puesta en escena. Me interesa, sobre todo, la pintura resuelta con economía de medios pictóricos -aquí la valentía de la artista sobresale y pone en evidencia un fuerte carácter artístico-, unas leves pinceladas planteadas con determinación y sentido plástico sirven para componer un espacio paisajístico poderoso y lleno de fuerza escénica. Todo esto nos hace presentir una artista con amplio recorrido, que asegura una pintura de carácter, valiente en la utilización de los medios, acertada en la elección de los motivos y, sobre todo, que creo que pinta lo que quiere y como quiere; que no está sometida a la tiranía de las concreciones sino que busca, ante todo, plasmar, sin filtros desvirtuantes, lo que la mirada ofrece.

Feliz encuentro con una pintura esencial que plantea abiertamente un paisaje lleno de expresividad y sentido.

Sala Tío Pepe Jerez

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