Arte

Los máximos mínimos de la pintura

La pintura de Carmen Bustamante, conocida y unánimemente valorada desde todos los sectores artísticos de nuestra zona, lleva tiempo, además, teniendo un éxito considerable fuera de las fronteras gaditanas. La hemos visto triunfando en Madrid y en otros importantes espacios dentro de los más significativos circuitos expositivos. Ahora, presenta su obra en la galería Xanon de Bilbao, una galería de solvencia, inmersa de lleno en los parámetros de una profesión que debe saber canalizar el trabajo artístico y darle su adecuada medida.

Carmen Bustamante acude a Bilbao con las alforjas repletas de ese espíritu meridional que impregna su obra. El paisaje cercano, esas orillas inmediatas, esos reflejos lumínicos y ese juego de sutilezas vuelven a ser guías de una pintura donde la pulcritud, el equilibrio, el ritmo pictórico está adecuado de principio a fin a una intensidad expresiva matizada desde los bellos argumentos de una obra sin tiempo y sin edad. La pintora gaditana nos vuelve a inundar de intimismo, de cercanía y de claridad; su paisaje está marcado por un ejercicio de esencialidad, en el que cada elemento plástico juega un papel definitivo, sabiamente estructurado para que el conjunto desentrañe toda su impactante capacidad ilustrativa. Sus orillas transmiten cadencia, ritmo, musicalidad, pero sin la más mínima arista discordante. Carmen Bustamante sabe plantear el matiz exacto del color, la intensidad extrema de la luz, el efecto mágico de un reflejo, el pausado movimiento de una leve brisa y, todo, en ese alambique de imposibles donde se cuece la magia de su pintura, para patrocinar una realidad sutilmente transcrita, pulcramente desarrollada y bellamente transmitida.

El paisaje de Carmen Bustamante es un complejo de mínimos que alcanzan un bello organigrama de máximos. Nunca una pintura, con tan poco, desarrolló tanto. Lo cercano se convierte en un infinito paisaje; una leve pincelada, llena de exactitudes, conforma una absoluta sinfonía de increíbles matizaciones, una tenue luminosidad marca los registros cromáticos y acentúa una disposición escénica acondicionada en el fondo y en la forma. Es el ideario estético de una de las artistas que mejor saber desarrollar el intimismo de la pintura paisajística.

De nuevo, Carmen Bustamante traslada su contundente ideario estético a una práctica donde lo menos es más y donde se nos oferta los máximos de una pintura que ella transmite con personalidad, argumentos y trascendencia.

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