El mágico mundo de los papeles pintados de una finca "con duende"

  • El inglés Bruno Scarfe rescata y expone estas reliquias de una casa del siglo XIX

Papeles pegados o papegados es el resultado del curioso vínculo que un día, cinco años atrás, se produjo entre Bruno Scarfe y una finca gaditana en estado ruinoso del siglo XIX. Concretamente, con los papeles pintados que se desprendían de sus paredes, hoy convertidos en los 60 cuadros que se exponen bajo este título en el Casino Gaditano.

"Al principio, cuando vi la casa, estaba horrorizado, no la pensaba comprar, pero después comencé a percibir eso que llaman el duende de las casas de Cádiz", comenta Scarfe, ateneísta inglés enamorado y asentado en esta ciudad desde hace ocho años.

Una vez adquirida la finca empezó a observar los papeles pintados de sus paredes y surgió ese afán del historiador arqueólogo por documentar el pasado de esta casa, antaño burdel y posteriormente casa de huéspedes. "Los recopilaba en bolsas, pero era frustrante verlos así y decidí hacer una muestra de cada uno de los papeles y clases de pintura que iban apareciendo en la finca", asevera. Así surgieron los primeros cuadros pertenecientes a la primera fase, realizados en 2003, que poco a poco fueron aflorando en pro de una representación en detalle mayor de cada uno de los papeles descubiertos, así como de las tonalidades de pinturas.

Esta práctica también sirvió de terapia para "suavizar los disgustos que me llevé durante el tiempo que duró la obra de rehabilitación", dice. En total descubrió cinco colores en una primera fase, una segunda etapa de ocho papeles pintados y otra fase más reciente con nueve tipos de papeles. "Descubrí con estas piezas que cada papel tenía su personalidad, la de una mujer fuerte, tímida, misteriosa, o la de alguien confiado, revuelto o agresivo", señala a modo de curiosidad. Y fue así como comenzó a crear dibujos que posteriormente pasaron a convertirse en obras conceptuales. En medio de esta vorágine doméstica incorpora a la muestra dos nuevos papeles y una tonalidad de pintura naranja que apareció con posterioridad en la obra, con la que siguió un proceso similar.

Pero la parte más apasionante llega cuando plasma en su obras el carácter de personas que va conociendo en la ciudad. Entre ellas, camareras o el dueño del restaurante Gotinga, "donde pasé muchas horas durante la rehabilitación de al finca". En una segunda fase, hecha en 2005, su obra comenzó a hacerse más espiritual, "para lo que me inspiré en el gurú indio Sai Baba". De esta forma, aparte de las sugerencias que Scarfe propone sobre distintos aspectos sociales, espirituales o filosóficos, también presenta dos series de uso práctico como son los salvamanteles o las camisas para libros. Todo ello, fruto de los papeles viejos de una vieja casa en ruinas del barrio del Mentidero. Duende, le llaman.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios