Flamenco Los discos de 2008: 1. El cante

La literatura inspira al flamenco

  • Las obras de Gabriel García Márquez, Pablo Picasso y Juan Ramón Jiménez estuvieron detrás de las principales producciones discográficas de este año

El número de producciones discográficas flamencas ha crecido este año con respecto al anterior. No mucho, pero, al menos, en 2008 se ha rebasado el medio centenar de ellas frente a las treinta y tantas de 2007. El mercado sigue convulso y un tanto desorientado; no resulta extraño, pues, que los artistas se lo piensen. Una llamativa característica de los discos de este año es la presencia de obras que llamaríamos conceptuales, inspiradas en obras literarias, que han facturado tres de los grandes nombres del cante en este país: Juan Peña Lebrijano, Enrique Morente y Carmen Linares, por orden de aparición.

Juan Peña saldó una vieja cuenta con el escritor Gabriel García Márquez con su trabajo Cuando Lebrijano canta se moja el agua, las mismas palabras que el colombiano le dedicara un día y que el cantaor guardó para corresponderle dejando que su arte flamenco se impregnara de la atmósfera de los cuentos y de las novelas de aquel. En la obra, en la que resulta fundamental la labor de Casto Márquez en la adaptación de los textos, se funden el largo conocimiento de cantes y estilos de Lebrijano con la producción musical primorosa que le regalaron dos de sus sobrinos, Juan Pedro y David Peña Dorantes. Morente, por su parte, se inspiró en la obra de Pablo Picasso y, sobre sus textos literarios, compuso una obra compleja y decididamente experimental en la que los estilos flamencos se enmarcan en tramas complicadas con una clara vocación vanguardista. Finalmente, casi a final de año, ha visto la luz el interesante trabajo de Carmen Linares sobre poemas de Juan Ramón con composiciones del guitarrista onubense Juan Carlos Romero. Tanto este Raíces y Alas como las dos grabaciones anteriores constituyen trabajos intemporales que, a la vez que marcan la producción discográfica del año, van a perdurar como las grandes obras que son.

No lejos de ese tratamiento conceptual se encuentran otros dos discos que habría que situar también entre los más importantes de la cosecha 2008. Se trata de 8 guitarras… y un piano, del cantaor cordobés El Pele, y Ocho+2 la grabación con la que Curro Lucena recorrió la geografía andaluza a través de los estilos más característicos de sus provincias. Igualmente, dentro de este panorama general que para nada intenta ser completo, habría que reseñar que, al menos dos discos de artistas flamencos han supuesto un gran éxito de ventas. Uno fue el Reencuentro de Camarón, el penúltimo intento de explotar los fondos de grabaciones del cantaor, y el otro Soulerías de Pitingo, el disco con el que el onubense ha encontrado la forma de llegar al gran público aunque sea a costa del propio flamenco.

Por último, dentro del extenso capítulo de las reediciones y rescates de carácter antológico hay que celebrar, entre muchas otras, ediciones como la del doble CD de Curro Malena que contiene actuaciones suyas en festivales, la del disco que recogió la antológica actuación de Antonio Mairena en la Peña El Taranto de Almería de 1977, la recopilación de La Perrata o el disco llamado Mujeres de la Bética, con cantes de La Perla, La Sallago y Adela la Chaqueta.

La semana que viene, se analizarán en esta misma sección los discos que llevan sello gaditano, tanto de la capital como de Jerez, que no son pocos este año, así como otras grabaciones de guitarra, piano y otros instrumentos que se relacionan con el flamenco.

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