Un "libro-museo" para contar los lazos profundos de Falla con Cádiz

  • 'Un viaje a la Atlántida', de Lucio Martínez de Salazar, se presenta esta tarde en la Fundación Cajasol.

Este viaje -Un viaje a la Atlántida. Manuel de Falla y Miguel de Aramburu. Recuerdos de una amistad- comienza con una postal. Una postal con la que el compositor gaditano Manuel de Falla felicita el Año Nuevo de 1932 a su amigo y paisano Miguel de Aramburu. Una postal, protegida del tiempo y sus huellas, que tras alcanzar su destino primero siguió viajando entre diferentes generaciones de la conocida familia gaditana para llegar a las manos de Lucio Martínez de Salazar, bisnieto de Miguel de Aramburu, que vio en ella el inicio de un nuevo periplo. El de rastrear la profunda relación sentimental y, de alguna manera, profesional que el autor de El amor brujo mantuvo con su ciudad natal a pesar de vivir lejos de ella.

Este viaje -Un viaje a la Atlántida. Manuel de Falla y Miguel de Aramburu. Recuerdos de una amistad- comienza como comienzan todos los viajes, con "la curiosidad" como motivación y la necesidad "de conocer un poco más una parte de una historia" como fin. Por eso este "libro-museo", obra de Martínez Salazar editada por el sello Del Centro Editores y que esta tarde se presenta en la Fundación Cajasol con su autor y José Ramón Ripoll, es también un viaje por una parte del pasado gaditano cosido por apellidos como Falla, Aramburu, Cubiles, Picardo...

"La postal me llegó a través de una tía abuela mía y podría haberla guardado en un cajón pero quise investigar más esta relación entre mi familia y Falla", precisa el autor de este "libro-objeto o libro-museo" que atesora una serie de "recuerdos unidos por la figura de Manuel de Falla". Así, en esta pieza se incluyen los facsimilares de la postal y de tres cartas manuscritas de Miguel de Aramburu a Manuel de Falla fechadas, dos, en 1927 y, una, en 1930 que se conservaban en el Archivo Manuel de Falla.

"En esas misivas, donde se tratan temas personales y musicales, se hace palpable la relación de Falla con Cádiz y con sus amistades gaditanas a pesar de llevar 16 años viviendo fuera. Así, se escribe sobre el homenaje que le hicieron a Falla en el año 26 por su cincuentenario en el que se inaugura la placa que aún está en la Plaza de Mina, también detalla mi bisabuelo las características del busto de Falla que iban a colocar en el Gran Teatro y menciona el fallecimiento de la mujer de Viniegra, el primer mecenas de Falla", explica Martínez de Salazar que se para en la carta de 1930 para destacar que "es ahí donde se descubre un dato muy poco conocido".

"Fue mi bisabuelo el autor de las fotografías, muy famosas, de la excursión de Falla, a la que también les acompañó Pemán, a Sancti Petri en diciembre de 1930 en busca del templo de Hércules ya que por entonces estaba Falla preparando la Atlántida. Hay una fotografía, la de Falla bajando de la barca, que ha sido reproducida muchas veces pero nunca se ha mencionado que la hizo otro gaditano, Miguel de Aramburu", reivindica.

De esta forma, las temáticas de estas cartas le proporcionaron al autor "las pistas" para seguir dándole sentido al contenido del libro que también incluye dos de las fotografías de la visita y otra del busto de Manuel de Falla con dedicatoria del escultor (Juan Cristóbal) a Miguel de Aramburu, el capítulo La 'Atlántida' en las playas gaditanas del libro La ciudad de Hércules, de Alfonso de Aramburu, y otras imágenes sobre sucesos referidos en las cartas como una foto del pianista José Cubiles, mencionado en la misiva por el estreno de Noche en los jardines de España, o una rareza como es el programa del concierto que Falla ofreció en el Aeolian Hall durante el estreno londinense de El retablo de Maese Pedro. Todas ellas unidas por un texto de Lucio Martínez de Salazar que funciona como hilo conductor de esta exclusiva y exquisita pieza de la que sólo se han editado cien ejemplares numerados y firmados.

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