"La lectura nos permite estar juntos por encima del mar y de la muerte"

  • Luis García Montero destacó en su discurso inaugural la capacidad de la literatura elemento integrador · El poeta granadino definió la defensa de la lectura como "un ejercicio de modernidad"

Tendrá vista cansada, García Montero, pero una excelente visión de campo. Mirando desde fuera -y desde dentro, como apuntó en su presentación el también poeta José Manuel García Gil-, Luis García Montero llegó a la conclusión de que la lectura, esa actividad en general tan solitaria, es la que nos da la clave del otro. Las palabras ajenas, cuando las sentimos nuestras, nos calientan el corazón, derrumban el determinismo y terminan siendo propias.

"Somos como somos por los libros que hemos leído y que nos enseñan a amar, a celebrar, a defendernos -declaró el granadino en el inicio de la XXIV edición de la Feria del Libro, en el Baluarte de Candelaria-. Y un encuentro como el que se celebra aquí estos días no es otra cosa que una feria de los lectores, porque todo escritor es un lector que se dedica a su oficio por admiración".

Con ojo oportuno, Luis García Montero vertebró su discurso -treinta minutos de reloj- a partir de la cita del filólogo Edward Said: "La literatura -afirma el intelectual estadounidense- es un acto de emancipación e ilustración humana que va en contra de actitudes como el reduccionismo, el cinismo o el mantenerse al margen".

"Es decir -continuó García Montero- en contra de todo lo que nos disuelve como individuos. Porque es cierto que un lector lo es todo menos cínico o relativista".

García Montero defendió la "significación histórica de la lectura", frente al desprestigio actual de las humanidades: "Defender la lectura -insistió- no es un ejercicio trasnochado, sino una señal de modernidad".

El actual pregonero de la Feria del Libro definió la lectura como un proceso dialéctico: "El escritor piensa en un lector ideal, y el lector acude al texto para encontrar su propio rostro, a la manera que sugería Borges en su Arte poética". Así, la mayor aspiración y el mayor logro del texto literario se dan cuando un lector hace "propios" los textos de otro, tal como sugiere Joan Margarit en Nuevas cartas a un joven poeta (Barril & Barral), donde compara al lector de poesía con el intérprete de una partitura.

Y es una actividad, la literatura que va contra las urgencias del mundo actual. Para hacer buena literatura, según García Montero, hay que pensar las cosas al menos tres veces: "En una primera opinión -explica el poeta-, diremos lo que flota en el ambiente. En una segunda, quizá digamos lo que nos haga quedar bien. La tercera versión es la que nos da responsabilidad sobre lo que decimos".

"Tal vez sea por el prestigio de lo científico por lo que hemos terminado elaborando una teoría de la literatura -argumentó el escritor-. Pero yo creo, como dice Antoine Compagnon, que es hora de reivindicar la emoción y la empatía en el texto literario".

Al fin y al cabo, ese es el punto de conexión. Y no es cuestión de perderlo porque "la lectura es lo que nos permite estar juntos, no sólo por encima del mar sino de la muerte".

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