El ladrillo termina pasándose al rock

  • Promotores de festivales confirman la entrada de antiguos empresarios del urbanismo

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La eclosión de festivales musicales no cesa. Este verano traerá a España un carrusel de figuras del rock, el pop y los miles de estilos que subsisten en estos tiempos salvajes siempre con la guadaña de la crisis de la industria en vilo. Precisamente la madre de todas las crisis, la del ladrillo, el acabóse de la burbuja inmobiliaria, influye sobremanera en la proliferación de festivales de rock en la Piel de Toro. Nunca se vio nada igual. Promotores de toda la vida confirman la entrada en el sector de empresarios recién llegados del urbanismo feroz. Dinerito fresco, parné moreno, limpieza de conciencias y nuevas inversiones para luchar contra el barruntado ruinazo. La música en directo, por una vez en la vida, sale ganando de tales circunstancias. Basta con echar un vistazo al calendario de macrofestivales del período estival. Lástima que la provincia de Cádiz vuelva a quedar la mar de lejos de la fiebre musical. Aquí, por no llegar no ha llegado ni la peli de Scorsese sobre los Rolling Stones, estrenada en todas las provincias andaluzas menos la gaditana. Para colmo, la ciudad de Cádiz pierde por obras uno de los escasos recintos, el teatro Pemán, aunque ya antes carecía de un local en condiciones, la ansiada plaza multiusos. Aquí tardan un mes en levantar un emporio comercial y mil años en montar un espacio cultural digno y necesario. Cádiz ha perdido oportunidades de oro por la escasez de un auditorio, desde Bob Dylan a Van Morrison, en años precedentes.

Mientras, en el resto del territorio hispano surgen los conciertos bajo las piedras. Roger Waters observó días atrás el lado oscuro de la luna en Atarfe (Granada), vuelven Extremoduro y Tequila, vienen los herederos de los Doors, los Sex Pistols, Radiohead, Police, Bob Dylan, Neil Young, Alanis Morrisete, Amy Winehouse, Rem, Andrés Calamaro, Cat Power, Stranglers, Kiss, Chemichal Brothers, Metallica o Bruce Springsteen, entre otros muchos. Habrá festivales en los lugares más insospechados: pueblos de la meseta, rincones del litoral, el Rock in Rio de Madrid, un despliegue inusual y poco acorde con los tiempos cortitos que corren. En algún lugar recóndito hay que colocar el dinero. Cuando no interese, con la música a otra parte.

En el desierto, un oasis, Jerez no sólo traerá a Bob Dylan el 8 de julio. En septiembre recalará el gran Lito Vitale, en el Festival de Músicas Avanzadas.

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