CINE

La justicia por su mano

  • El director de 'Saw' regresa con 'Sentencia de muerte', una película que recupera el género de ciudadanos que al margen de las leyes luchan contra el crimen

Los setenta están de moda, para lo bueno y para lo malo. Música, modas y recreación de sus películas. En este último bloque ha habido grandes acercamientos recientes a la estética del cine negro de esa década, como Zodiac y La noche es nuestra (en menor medida Dueños de la calle). Pero algunas de las tendencias más oscuras de esos años están también aflorando, como es el cine de justicieros. Es decir, películas donde un ciudadano del común, impelido por lo general por una desgracia personal, coge una pistola y al margen de las leyes empieza a liquidar a todos los chorizos de la ciudad. Un subgénero que atrae los aplausos de los partidarios de la línea dura en materia de orden público y horroriza a los progresistas. Estos filmes suelen mostrar un marco social de pesadilla. Hordas de delincuentes apoderándose de la ciudad, una policía y una justicia desbordadas e ineficaces y una defensa de la segunda enmienda y su derecho a portar armas.

Claro que no todo el cine que se ha hecho en este estilo es basura. Ya en los años 50 un policía vengador solitario protagonizó la obra maestra Los sobornados, de Fritz Lang. Sin embargo, fueron los años 70 los del reinado de los pistoleros por libre. Gran parte de la culpa la tuvo el finado Charles Bronson con su serie de Charles Kersey, que llegó a los cinco filmes, iniciadas en 1974 por El justiciero de la ciudad. Un personaje mas bien gafe, pues a lo largo de las diversas películas perdía a un montón de gente querida. Tuvo su equivalente desde el lado de las fuerzas de la ley en Harry el Sucio, donde el irrepetible Clint Eastwood intentaba responder a la crisis policial setentera mágnum en mano.

El pasado otoño el subgénero empezó a resucitar, sorpresivamente de la mano de un director de culto como Neil Jordan y una actriz que selecciona mucho sus productos como Jodie Foster. La extraña que hay en ti era un film que conseguía jugar con la ambigüedad bastante bien hasta que los estropeaba con un final fascistoide. Ahora, a todo lo anterior se une desde este viernes, donde el inminente desembarco de Indiana Jones ha dejado filmes más bien átonos. Sentencia de muerte tiene varios puntos de interés. Para empezar está basado en una novela de Brian Garfield, cuyos escritos también inspiraron la citada saga protagonizada por Bronson, lo que une este film con sus antecedentes lógicos de hace 30 años. Y lo dirige James Wan, el creador de la saga de Saw. Hizo el primer -y mejor- film del psicópata juguetón junto con el guionista Leigh Whannell, que en Sentencia de muerte hace un papelito recordando los viejos tiempos. Los responsables del film invocan a Shakespeare y a su poético tratamiento de la violencia para justificar su propuesta. A partir de hoy podremos ver si Sentencia de muerte es un film más de justicieros o si Wan ha mantenido su malévolo estilo de Saw para dignificarlo un poco. Conoceremos a Kevin Bacon como un hombre que tiene una vida ejemplar. Tiene una hermosa esposa, dos hijos adolescentes y un buen empleo como gerente de una empresa de seguros. Pero un día todo se derrumba. Cuando trae de vuelta a casa a uno de sus hijos tras un partido de hockey se detiene en una gasolinera, donde el chico es abatido por unos delincuentes. Estos son detenidos pero un fallo legal los pone en la calle. A partir de ahí, el gerente se convierte en un justiciero que se enfrenta a la banda. Aunque ello signifique poner en peligro a lo que le queda de familia.

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