Dos jóvenes realizadoras dejan en la Berlinale el sello de un buen trabajo

  • Natalia Smirnoff y Jasmila Zbanic llevaron al festival sus historias sobre el talento y la radicalización islámica

Dos jóvenes directoras, la argentina Natalia Smirnoff y la bosnia Jasmila Zbanic, dominaron ayer la Berlinale, con un filme armado sobre el talento de María Onetto, la primera, y sobre la radicalización islámica en Sarajevo, la segunda, en una jornada a competición en la que el cine alemán fue abucheado.

Smirnoff, porteña nacida en 1972, debutó con Rompecabezas, centrada en el mosaico de sentimientos de una mujer, María del Carmen -interpretada por María Onetto-, a quien alguien regala en su 50 cumpleaños un puzzle y descorre así la cortina de un talento que nunca sospechó tener y que algunos hubieran preferido dejar oculto. Onetto es el principal talismán de la directora para desarrollar su película, siendo los demás personajes puras comparsas con las que completar su mosaico.

En otra órbita se sitúa Zbanic con Na Putu(On the Path), película centrada en una joven y hermosa azafata bosnia, que quiere tener hijos con su compañero, un musulmán moderno y controlador aéreo, de pronto en el paro por tomar alcohol en el trabajo. La salida al desempleo será un trabajo en un campamento de musulmanes que sí siguen las reglas estrictas del Corán, donde las mujeres van cubiertas de pies a cabeza. "Tras el genocidio fueron muchos los que buscaron refugio en el integrismo religioso. Traté de abordar ese proceso y hasta qué punto alguien, por amor, debe aceptar los cambios del otro, cuándo empezamos a renunciar a nosotros mismos y en qué punto la renuncia significa traicionarnos", explicó Zbanic.

Zbanic, nacida en 1974 en Sarajevo y Oso de Oro en 2006 con Grbavica, volvió a la Berlinale con un sutil ejemplo de cómo sugerir, más que mostrar, los cismas dejados en la sociedad bosnio musulmana por la guerra.

Smirnoff y Zbanic dejaron en la Berlinale el sello del buen trabajo, con la etiqueta común de "jóvenes realizadoras", mientras que el anfitrión alemán se llevó el primer abucheo de la competición con Jud Süss, de Oskar Roehler: una historia que se centra en la figura de un actor, Ferdinand Marian, que vende su alma al diablo, Joseph Goebbels.

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