La intervención del hombre y de la artista Remedios Rubiales en una naturaleza efímera

  • Esta noche inaugura en Ubrique su primera muestra en el Centro de Interpretación de la Historia

Arte emergente en torno a la naturaleza del corcho. Así concibe la joven artista Remedios Rubiales su primera exposición Naturaleza transformada y efímera, que esta noche a las 21.30 se inaugura en el Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique San Juan de Letran.

Las raíces y presente de esta ubriqueña de tan sólo 23 años se dan cita en esta instalación de arte emergente realizada a partir de esta materia prima. "Vivo en Ubrique, cerca de los Alcornocales, de donde procede el corcho, y ahí están mis raíces". Esta búsqueda artística en las entrañas de sus orígenes comenzó con el proyecto fin de carrera que realizó cuando estudiaba Bellas Artes en Valencia -licenciatura que finalizó en sólo tres años-. "Quería explicarlo allí y por eso elaboré esta idea".

Una bella propuesta que ahora desarrolla para los suyos y que profundiza en el ineludible paso del tiempo sobre el medio que nos rodea y en el caos del que surgió. "En esta exposición que concibo como una instalación, como si todo fuera una pieza, se puede ver cómo el corcho se transforma naturalmente con el paso del tiempo, después con la intervención del hombre -a través del corchero- y, por último, lo transformo yo", asevera.

Naturaleza transformada y efímera se compone así de más de cincuenta piezas elaboradas con corcho y otros materiales como el hierro o el metraquilato. "La naturaleza nace del caos y esto se aprecia en dos de las piezas más grandes elaboradas con metraquilato y en las que se imprimen colores muy vivos". También se sirve del corcho para simular algunas propiedades de la vegetación como la elasticidad de las ramas de árboles cuando el viento las mueve.

Asimismo, explica la joven, ha recopilado muchos objetos antiguos usados en la vida cotidiana realizados con este material.

Respecto al corcho utilizado se ha servido tanto del bornizo, que es el que se obtiene en la primera recolecta, "cuando el árbol tiene de 26 a 30 años", como de la corcha, "obtenida a partir de este punto, cada ocho o nueve años".

Una labor, la del corchero, que ha querido exhibir en los paneles explicativos y proyección que completa la muestra y en la que finalmente aparece ella, la artista. Aquí muestra esta última intervención sobre la naturaleza realizada desde el estudio hasta convertirla en otra obra, ahora transformada en arte emergente.

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