De la imagen a la palabra

  • La ilustradora de San Fernando afianza su salto a la literatura con los tres libros que ha publicado con la editorial catalana Thule, en los que dibuja sus propios textos

Hasta hace relativamente poco tiempo la ilustradora Elena Ferrándiz se dedicaba a dibujar textos de otros, tanto en libros escolares como en diversas revistas especializadas. Pero esta licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, nacida en San Fernando y afincada en Madrid, decidió dar un paso más en su faceta artística para dibujar sus propias palabras, sus textos sencillos pero profundos que encontraron eco en las pastas de la editorial catalana Thule, con quien ha publicado tres libros ilustrados que en primera instancia pueden parecer que están destinados a los niños pero que su enjundia les hace recomendables, sobre todo, para el mundo adulto.

Media naranja, El abrigo de Pupa y Amor en juego son los títulos de sus obras. Historias en las que Elena Ferrándiz habla de temas universales como el amor o el miedo, en los que se adentra con la intención de hacer pensar a sus lectores y de fascinarles con ilustraciones de alto calado que en muchas ocasiones son capaces de decir más que cualquier palabra.

Elena Ferrándiz explica que su salto a la literatura estuvo motivado por el intento de dar forma a un proyecto personal. Hasta ese momento, la ilustradora hacía trabajos por encargo y sus creaciones se repartían por los libros de texto de varias editoriales y acompañaban a artículos de revistas especializadas. Pero Thule Ediciones, una editorial que Elena Ferrándiz califica de "innovadora y arriesgada", confió en su proyecto y le dio forma, original y preciosa por cierto, a su primer libro, Media naranja, para después respaldar sus siguientes dos obras.

Lamenta Ferrándiz que en una sociedad tan visual como la actual "el trabajo del ilustrador no sea reconocido". Quizás fue ese convencimiento el que la animó a crear sus textos, a dibujar sus propias frases y a expresar tanto por la palabra como por el trazo, una labor que resume con acierto en su blog: "Imágenes que cuentan, textos breves que se dibujan".

Porque los textos y las imágenes de Elena Ferrándiz contienen esa dosis exacta que les hace no pasar inadvertidos. Expresan sentimientos que pueden ser universales pero que en sus libros cada lector puede convertir en particulares. Casi en personales. El abrigo de Pupa, un libro que la ilustradora isleña presentó en Madrid a principios de diciembre, es un buen ejemplo de ello.

Ferrándiz llama Pupa a su personaje aprovechando los distintos matices de la palabra, desde la expresión infantil que define los efectos de una herida hasta su significado más profundo, el que se refiere a la crisálida: "En los insectos con metamorfosis completa, estado quiescente previo al de adulto", según el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Y esta definición es la que más interesa a Elena cuando cuenta la historia de Pupa, un entrañable personaje que sale de su casa envuelto en un abrigo con el que trata de enfrentarse a los miedos para superarlos: a estar perdida, al futuro, a volar, a que la quieran, a que no la quieran, a que todo cambie, a que todo siga igual, a los demás, a ella misma... miedos duales, contradictorios, como explica la ilustradora, "una metáfora de la transformación de la mariposa y del propio ser humano en su afán por superar sus propios miedos".

Y así, con frases sencillas e ilustraciones profundas, de trascendencia absoluta, Pupa va venciendo temores hasta transformarse. Igual su historia corre en cierto sentido paralela a la de su creadora, que ha logrado superar sus miedos, si es que los tenía, y transformar su primera faceta de ilustradora en otra donde se muestra como una creadora total, tanto de de textos como de dibujos: "Es más gratificante", explica.

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