Rojo y negro

El hombre dios

  • El Acantilado publica un acercamiento a la figura de uno de los personajes históricos más míticos y menos conocidos

Murió sin saberlo, pero milenios antes de que alguien elaborase la frase "vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver" Alejandro Magno, rey de Macedonia y conquistador de Asia, dio testimonio de esa filosofía vital. En 33 escasos años de vida se convirtió en un icono capaz de ser un genio militar, explorador curioso, personalidad irresistible y pasto de leyendas de todo pelaje. El historiador británico Robin Lane Fox -asesor de la fracasada película de Oliver Stone- ha consagrado su vida a su estudio. En 1973, con 28 años escasos, publicó la primera versión de Alejandro Magno: conquistador del mundo. Lane Fox se estudió todas las fuentes y visitó los lugares que recorrió el personaje junto con sus tropas, en unos tiempos felices en que no formaban parte de ejes del mal. Ahora, aprovechando la "moda Alejandro" que él mismo contribuyó a crear, lo reedita corregido y ampliado, aprovechando las últimas aportaciones históricas y arqueológicas de estos 30 años.

El autor es consciente de una gran paradoja: a pesar de ser uno de los personajes más emblemáticos de la Historia, no hay muchas fuentes escritas sobre él. Las obras de los cinco historiadores contemporáneos de Alejandro no se han conservado, y lo que sabemos de ellos son citas de autores posteriores. Consciente de este hándicap, el autor plantea su libro no como "una historia", sino "una búsqueda". Navega entre lo conocido y lo especulado, entre lo legendario y lo histórico, llegando a veces a lo detectivesco. Su gran conocimiento del mundo griego de la época, le ayuda a solventar las lagunas y crear hipótesis cuanto menos razonables, usando una exhaustiva documentación y un estilo muy ameno. Así, indaga en los momentos más conflictivos de Alejandro, como su posible implicación en la muerte de su padre, las ejecuciones de algunos de sus más fieles y, sobre todo, su misterioso viaje al oráculo libio de Sawa, crucial en su endiosamiento. A cambio, se despliega el mejor rey de Macedonia, al que convierte en un abanderado de la actual mezcla de civilizaciones más que en un sádico conquistador. Destaca también su capítulo final sobre la extensión del helenismo, más amplia a su juicio de lo que se dice habitualmente. En suma, un libro ameno, riguroso y que depara sorpresas al estudioso o admirador de Alejandro Magno.

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