sid griffin. líder de los long ryders

"No nos hicimos ricos, ni tuvimos grandes éxitos, pero triunfamos"

  • La resistencia del rock guitarrero americano contra los sintetizadores regresa treinta años después Herederos de los Byrds, Long Ryders actúan en El Puerto el Contrabando Freek

Long Ryders supusieron en los años 80 el regreso de la música rock americana a la escena. Fue una refundación rabiosa. Treinta años después de su separación, aunque esporádicamente se han vuelto a reunir, regresan y una de las paradas de su gira será en El Puerto, en el Contrabando Freek Fest del puente de mayo.

-¿Se inclina si menciono a Gram Parsons (Flyng Burrito Brothers) o Roger McGuinn (Byrds)?

-Soy viejo para hacer reverencias. Gram desperdició su talento, dejó que sus problemas personales eclipsaran su talento. He participado en espectáculos con Roger. Le conozco un poco... Me sentiría tonto inclinándome ante él. Pero sí, son héroes musicales para mí. Una pena que Gram no se quedara en los Byrds más. Podrían haber tenido lo mejor de los primeros Flying Burrito Brothers, con una pizca de la magia psicodélica de los Byrds.

-Los 80 eran años de sintetizadores, pero aparecieron Long Ryders con sus guitarras... y triunfaron. Como la Caballería.

-Hay poca gente a la que le guste menos la música electrónica que a mí. Es algodón de azúcar, te lo comes, sabe bien, pero no tiene valor nutricional. ¿A quién hoy le importa esa música? Pero las guitarras de raíces rock que Long Ryders devolvieron a la escena siguen vivas. Killers, Hives, Strokes... y la banda de ahora que más recuerda a Long Ryders, Kings of Lions. No nos hicimos ricos ni tuvimos grandes éxitos, pero, sí, triunfamos.

-¿Exagero si digo que reinventaron el rock americano?

-Bastante. Recodificamos una cierta música americana y, sin duda, ayudamos a que esto volviera.

-¿Cómo será el show ?

-Sacamos una caja con nuestros discos en enero y se agotó en dos semanas. Es una de las mejores cosas que me han pasado en mi carrera, estábamos todos alucinados y sorprendidos. Sabíamos que si sacábamos una recopilación tendríamos que ir de gira, serías un loco si sacaras a la venta algo tan popular y no hicieras conciertos para promocionarlo. Nuestras canciones clásicas serán lo esencial del show, pero para los bises puede que hagamos algunas versiones que me encantan de los Byrds o los Undertones, o lo que sea. Te tienen que pedir los bises, así que espero que la gente grite para que podamos tocar algo loco y divertido como alguna vieja canción de rockabilly.

-El mismo nombre ya era una declaración de principios. Un western de Walter Hill. ¿Estaba influido por las películas del Oeste?

-Sí, me encantan los western e influyen mucho en mi forma de pensar. Me gustaban igual que me gustaba el rock and roll, cosas difíciles de encontrar en los 80. El tema de los westerns no es cowboys contra indios, sino buenos y malos, la maldad siendo superada. En el fondo, Dios contra el demonio.

-En Los Ángeles de la época vivían muy cerca un montón de creadores. Steve Wynn, de Dream Syndicate, que viene mucho por aquí, sin ir más lejos.

-Toda la escena en mi vecindario del Oeste de Hollywood era amigable. Estába yo, Steve, dos Bangles, Matt Groening, el de los Simpson, tres de los Rain Parade, Jack Waterson, de Green on Red... John Silva, manager de Nirvana y de Foo Fighters, era mi compañero de piso. Los músicos nos ayudábamos los unos a los otros.

-En sus discos siempre aparecía la leyenda: Long Ryders desean éxito y felicidad a todas las bandas. Eran unos buenazos.

-Mucha gente me lo ha comentado. Queríamos tener éxito, pero no a expensas de pisar a otros.

-Hacían una maravillosa versión de So you want to be a rock and roll star, de los Byrds. ¿Un guiño para ser estrellas del rock?

-Es una de mis canciones favoritas. Me gustan los cambios locos de acordes. Nunca intentamos ser estrellas del rock, ni por un segundo. ¿Qué puede ser más inútil que otra estrella del rock?

-La banda no duró mucho pese a las buenas críticas. ¿Por qué?

-Fueron seis años de Long Ryders. Habíamos ido muchísimo de gira en el 87 y pàrecía que nuestro momento había pasado. Rain Parade había roto, Green on Red se habían separado... Bangles era la única banda que iba a tener algo de éxito. Tom dejó la banda para estar con su bebé y su mujer. No puedes discutir con eso. Ser buen padre es mejor que ser un buen Long Ryder. Luego Stephen dejó el grupo para hacer dios sabe qué, así que éramos el batería y yo. Island quería que hiciéramos un nuevo álbum, pero como los jóvenes idiotas que éramos no lo hicimos. Y así la banda terminó con un suave gemido.

-¿Ha sido difícil volver a juntar la banda? Viven todos muy alejados.

-Fíjese, el más cercano a mí es Stephen, que vive en Richmond, en la Costa Este; a unas 700 millas al norte está Tom, el bajista, cerca de Chicago y a unos 2.000 millas al Oeste está Greg, en Los Ángeles. Así que es muy muy dificil reunir a Long Ryders. Hace 30 años todos vivíamos a menos de tres millas.

-Por cierto, ¿qué piensa de Donald Trump como guardián de las esencias del espíritu americano?

-Que es un gilipollas, lo peor de los Estados Unidos, un ególatra, un ricachón idiota que dice cosas absurdas para excitar a sus votantes de base. Yo soy de Sanders. Tengo dos camisetas y diez pegatinas en la funda de mi guitarra.

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