"Me gustaría provocar un diálogo emotivo"

  • El finalista del Premio Ciudad de Torrevieja aboga porque el lector "pierda sus temores" y se entregue a lo que lee. Su novela ganadora, 'El secreto de los Hoffman', habla de las interioridades de una familia

-Dice que escribió la novela de un tirón, pero el jurado destacó, precisamente, lo pulido del texto. ¿Muchas correcciones?

-Pues no, no muchas correcciones. Me gustó especialmente que dijeran que se trataba de una novela limpia. Y es algo que ya calculo desde un principio porque sé que al final tendría que terminar haciéndolo de todas formas, intento no abusar de adjetivos, ni de descripciones, ni de nada que pueda sobrar.

-¿Y cómo hace para imponer la estructura?

-Pues esa es la pregunta, sí. Imagino que de una forma completamente intuitiva, inconsciente, y la aprendo a medida que voy escribiendo. Cuando estoy en ello, no sé lo que va a salir, ni qué voces va a haber, ni qué personajes. La historia se va estructurando sola. Es como cuando un niño pide que le cuentes un cuento nuevo y tú vas haciendo la historia, simplemente, observando su cara.

-Descríbame una rutina del tirón.

-Pues, para empezar, yo lo de la página en blanco lo encuentro un reto muy excitante. Te invita a escribir y sacar la historia tal y como va llegando. Por eso mis procesos de escritura son cortos, porque son desgastadores, escribo corriendo al dictado.

-Hay quien divide a los escritores entre escritores de mapa y de brújula. Usted parece de los segundos. Da la sensación de que es más divertido.

-Totalmente, yo me divierto muchísimo. Disfruto. Además, eso es algo que se nota cuando lees, si el que lo ha escrito se ha divertido al hacerlo y se ha sorprendido a medida que iba escribiendo. Y lo notas también cuando relees lo que has hecho: como lector, yo lo disfruto mucho y eso es muy importante, el decir: "Ostras, sí, qué emocionante". En las partes más emotivas, se me encoge el alma, y en las partes cómicas, también.

-Asegura que El misterio de los Hoffman pretende, ante todo, provocar emoción. A mí me da la sensación de que este es un país de sentimentales que ocultan serlo...

-Reconocer las emociones te hace vulnerable, y precisamente intentamos todo lo contrario para que no nos hagan daño. Yo, en lo que hago, me muestro mucho porque ya no tengo miedo. En el lado creativo, me gusta jugar a mostrarme y jugar a que el lector también se muestre, que pierda sus temores y haya diálogo emotivo entre él y yo.

-Habla también del "teatro de la familia", de lo que se dice y lo que no se dice para no herir. Al final, nos pasamos la vida interpretando.

-Sí, y es algo en lo que se pierde mucho tiempo, y mucha energía, y da lugar a malentendidos, a mensajes cruzados que provocan distanciamientos y acercamientos. Decir la verdad es una vía un poco más rápida, que quizá duela más, pero es muy sanadora.

-Qué cierto es eso de que en la vida todo es cuestión de dignidad con uno mismo...

-Quiero pensar que la novela no sólo es limpia en estructura y frases, sino también en cuanto a la dignidad de la emoción, a ponerla por delante y hacerla válida, ponerla por delante del intelecto. En la eterna batalla entre corazón y cabeza, voto por el corazón.

-La historia presenta cuatro caracteres complementarios que dan su visión del mundo. ¿Qué representan?

-Buenos, todos ellos comparten la búsqueda de su propia identidad y el deseo de compartirse con los otros tres pero, hasta que empieza la novela y sale la verdad oculta, no han conseguido encontrar una vía de encuentro. Así que, cuando surge la verdad y se entiende la causa de muchas cosas es tal la alegría que se perdonan enseguida, tanto a los demás como a ellos mismos.

-Ha hecho el guión de la adaptación de Tanta vida, que dirigirá González-Sinde. En estos casos, ¿no es mejor coger el dinero y salir corriendo?

-(Risas) En el tema de las adaptaciones cinematográficas, son muchos los autores que quedan descontentos, y he optado por lo contrario. Yo, de hecho, pienso en imágenes, y fue iniciativa mía escribir el guión y presentárselo a Ángeles González-Sinde. Me gusta mucho cómo dirige ella y su sensibilidad, me parece que nos complementamos muy bien. Sé cómo va a traducir el guión que he escrito.

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