Las gordas de la Caleta a la sombra de Grey

Drama romántico-erótico, USA, 2015. 124 min. Dirección: Sam Taylor-Johnson. Guion: Kelly Marcel (Novela: E.L. James). Intérpretes: Dakota Johnson, Jamie Dornan, Max Martini, Eloise Mumford, Luke Grimes, Marcia Gay Harden, Jennifer Ehle. Cines: El Centro, Bahía de Cádiz, Bahía Mar, San Fernando Plaza, Sanlúcar Al Andalus, Yelmo, Odeon.

Hay críticas que nada pueden aportar a la visión de una película. Todo está ya decidido. El público que se interesa por estas películas no lee las críticas y si lo hace no les echa cuenta. Sabe tanto sobre la película como el que más -porque sabe, sobre todo, lo más importante: lo que le pide- y además ha hecho su propia película mientras leía la novela; su juicio se basará en la fidelidad con que la pantalla haya visualizado su experiencia como lectora.

Las novelas que conforman la trilogía en cuya primera entrega se basa esta película han vendido 100 millones de ejemplares y su edición en bolsillo ha sido la más rápidamente vendida de la historia. Por otras razones no pasará a ella. Ni tan siquiera por haber inventado el bestseller porno o poner el erotismo especiado con perversiones sexuales al alcance de todos los públicos. Es una vuelta de tuerca más en la literatura para mujeres primero romántica, después erótica y finalmente suavemente porno que cuenta con Daniele Steel o Barbara Wood como remotas matriarcas y hoy con firmas como las de esta E. L. James, Cabdance Bushnell y su Sex and the City popularizado por la televisión, Sandra Hill con sus portadas de vikingos macizos o Jodi Elen Malpas y su trilogía Mi hombre. Dicen que la novedad de 50 sombras de Grey es que se trata de la primera obra sadomasoquista que las mujeres compran y leen abiertamente. ¿Un progreso? Sí, si progreso se entiende en clave telecinquera.

La película es algo aún más antiguo que la novela, porque fue Emmanuelle -¡hace ya 41 años!- la primera que llevó el porno suave a las salas de estreno. Desde entonces los churros eróticos con más (Portero de noche) o menos (Nueve semanas y media) prestigio crítico -sin olvidar el pañuelito de Amantes- han abundado. Así que hablar de novedad porque 50 sombras de Grey lleve el erotismo sadomaso a las salas comerciales para grandes audiencias supone ir con cuatro décadas de retraso.

¿Y la película? Pues como la novela: poquita cosa que dará mucho dinero. Está envuelta en el celofán de una realización muy conservadora y una fotografía de cursilísimo preciosismo para hacer más digeribles sus supuestas audacias. Toda ella parece un anuncio de perfume o ropa interior. Pesan cuidadosamente sus supuestas transgresiones en una precisa balanza de joyero para que un gramo de más no la arroje de los circuitos mayoritarios u ofenda el buen gusto de las espectadoras: además de estúpida, falsa. No he leído la novela, pero los colegas que lo han hecho dicen que la escritura fílmica de la directora Sam Taylor-Johnson (autora de un pésimo biopic sobre Lennon) mejora la escritura literaria de E. L. James. Pues vista esta tediosa, relamida y ridícula (¡qué diálogos!) película de sexo y lujo (variante del amor y lujo de toda la vida) con helicópteros, vuelo sin motor, mansiones, deportivos y armarios que parecen tiendas, no quiero ni imaginarme la novela.

Dakota Johnson, hija de Don ídem y Melanie Griffith, no está mal. Ya es algo. Su partenaire no da la talla… como actor. Me dice una amiga gaditana que las gordas de la Caleta de la chirigota Ahora es cuando se está bien aquí leen esta novela. A Cádiz no se le va una.

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