Los cines gaditanos aplican nuevas fórmulas ante el descenso de público

  • Distintos descuentos en taquilla y la diversificación de proyecciones en las salas, entre las medidas para atraer espectadores · Las salas de la provincia perdieron 2,8 millones de euros en 2008

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Virgencita, que me quede como estoy. Ese podría ser el deseo común de las salas de la provincia tras conocerse los datos de asistencia de 2008. Según datos del Ministerio de Cultura, los cines gaditanos perdieron, durante el año pasado, 666.000 espectadores. Diabólica cifra que, en plata, se tradujo en 2,8 millones de euros menos que en 2007. Que ya es decir.

Dentro de este triste -y generalizado- panorama, algunas salas parecen haber sufrido más que otras. Hay quien asegura que el último registro de espectadores ha sido similar al de años anteriores mientras que otros, como los cines de Bahía Mar, en El Puerto, afirman haber sufrido un descenso en taquilla del 19%. Como principal causa, los responsables de sala señalan no tanto a la crisis, como a la piratería. "Estrenas una película y ya escuchas comentarios de gente que se la ha bajado -comenta María José Tamayo, del centro Las Salinas, en Chiclana-. Claro que la calidad no es la misma y quiero pensar que esto no afecta a la gente a la que realmente le gusta el cine, que sale no sólo a ver una película, sino a cenar o a dar una vuelta".

A la hora de hacer caja, los cines gaditanos también pecan de estacionalidad. No importa que la vuelta de Navidades marque el inicio de estrenos ligados a Goyas, Oscars y Berlinales varios. Fuera de las fiestas, y hasta mayo, el invierno es una época floja. El verano, imbatible. Las películas que mejor funcionan son las familiares: implican grupo -varios niños y, al menos, un adulto- y lote completo, con chucherías y palomitas. En este sentido, los gerentes subrayan las palabras de la directora de la Academia de Cine, Ángeles González Sinde: las palomitas suponen el principal ingreso de las salas españolas. Digan lo que digan la OCU -que alerta sobre su alto contenido en grasa y sobre su precio abusivo- y los gafapastas con pretensiones, la boca que zampa es la boca que sostiene el cine. "La venta de chucherías soporta tener el cine abierto, si no fuera por eso, habría muchas salas que tendrían que cerrar. Los porcentajes que cobran las distribuidoras por colocar sus títulos son muy elevados, por eso se intenta que la gente consuma", afirma Mario Fernández. Mª José Tamayo corrobora esta opinión: "La ganancia de una sala está en el quiosco".

Ante la hemorragia de espectadores, los cines idean todo tipo de torniquetes. En El Centro, en Cádiz, hace tiempo que se suprimió el primer pase de la tarde. En una oferta teñida de verde, Cinesur (El Corte Inglés) cambia cartuchos de tinta usados por entradas. Las Salinas ofrece entradas a precio competitivo (4,50 euros) de lunes a viernes, y aplica tarifas de descuento los fines de semana. Desde el pasado junio, en Bahía Mar el día del espectador se ha ampliado de lunes a jueves (4,80) y cuenta con descuento de dos euros en los menús. "Además -comenta su director- vamos a cambiar algunas salas a digital para poder ofrecer deportes, ópera y demás. Y queremos reestrenar películas antiguas. No todo el mundo, por ejemplo, ha tenido la oportunidad de ver Lo que el viento se llevó en pantalla grande".

Ambas fórmulas se han utilizado ya en otros complejos, como Yelmo Cines, en Jerez, o UGC Ciné Cité, en Los Barrios. Por lo pronto, desde El Puerto aseguran haber tenido un mejor enero que en 2008: "Algo que está muy bien, porque a lo que aspiramos es a mantenernos -continúa Fernández-. Como perdamos otros 100.000 espectadores este año, habrá muchos cines que no podrán plantearse el alquiler".

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