En el gabinete de Cándida

  • Pilar Alonso expone en la sala Arteadiario de 'Diario de Jerez' una singular obra que somete la mirada del espectador al compromiso participativo

Pilar Alonso es una artista gallega cuya trascendencia traspasa fronteras y posibilita uno de los postulados más importantes que debe animar a lo artístico, la universalidad. Una artista, relatora, con su pintura, de enigmáticas historias donde lo real y lo ficticio diluyen espacios significativos a la búsqueda de una escena por donde deambulan ambiguas figuras que desentrañan capítulos mediatos de una sociedad con muchísimos matices.

Lo primero que el visitante a la Sala de Diario de Jerez se encuentra es una exposición poco habitual. Las obras, desde el primer contacto visual, producen un estado de suma inquietud; no responden para nada a un desarrollo lineal, no ofrecen el testimonio al uso de esa pintura ilustrativa, sin reservas significativas, que la mirada capta sin demasiadas comprobaciones ni entelequias conceptuales. Desde el primer momento el espectador siente que aquella pintura desentraña episodios que se superponen a la propia manifestación pictórica que representan. Se da cuenta, a primera vista, que tras la poderosa figuración se debe encerrar algo más, quizás, mucho más. La mirada asume una pintura muy bien construida, con la organización del asunto representado muy bien estructurado, sobriamente dibujado y acertadamente constituido en unos limites figurativos de gran entidad formal y pictórica. Es más, rápidamente se nos ofrecen las coordenadas inequívocas que desentrañan toda gran pintura. Pero existe muchísimo más. Tras cada uno de esa especie de fotogramas que parecen sus cuadros, se adivinan partes de una historia que hay que saber descubrir.

La artista gallega nos presenta una sugestiva exposición que no empieza ni termina en la sala. Para ello juega con la complicidad del espectador, al que invita a que rastree por la página web de la propia autora buscando información de lo que cada obra apenas deja intuir. Obras que, desde el primer momento, nos anuncian claros postulados de identidades. Todo comienza en The Cabinet of Candida Stanwick, una especie de complejo laboratorio que tranforma la realidad, juega con las formas de los personajes, a los que manipula, trasvistiéndoles y desarrollándoles nuevas identidades. El personaje principal, Cándida -¿podríamos suponerle una posible entidad identificativa con la propia artista que ha iniciado la cadena creativa para traspasarla a esta Cándida, titular del laboratorio conformador?- es una creadora de personajes, que tiene una ayudante, Pepa Clark, enigmático personaje -como todos los suyos- que le va a prestar apoyo en la creación de Tony, ese otro personaje, de naturaleza ambigua, chico-chica, chica-chico, y que será travestido, a su vez, para buscarle una nueva y mejor -según interese- identidad.

Se trata de un largo y angustioso proceso creativo. La creación de identidades presupone cambio y es ese cambio el que nos hace intuir Pilar Alonso en las obras que cuelgan, pero del que nos hace una recomendación y nos remite hacia la web para hacernos partícipe de toda esa realidad transformativa.

Hemos sido testigos de la evolución artística de esta joven artista que realizó su carrera de Bellas Artes en la Facultad de Sevilla y que estuvo vinculada con la Galería de Fali Benot. Su obra ha estado presente en importantes foros artísticos, tanto de aquí como de fuera de España. Es tremendamente significativo que la obra de Pilar Alonso ocupe los espacios de Arteadiario, en esta nueva andadura de una sala que aspira a convertirse en estación de paso por donde circulen los nombres más importantes de la plástica actual. Y es que la artista gallega oferta una pintura diferente, un trabajo particular con un sello distintivo único, en el que se aúnan los esquemas pictóricos de mayor rigurosidad con unos desenlaces conceptuales que, además, patrocinan el maridaje perfecto entre varios estamentos artísticos; aquí dando especial importancia a la participación activa de las nuevas tecnologías.

Estamos, pues, ante la obra particularísma, llena de singularidad representativa, de una artista que somete la mirada del espectador a un poderoso compromiso participativo, a la vez que nos plantea todo un cómplice juego de identidades donde el enigma, la inquietud, la misteriosa posibilidad expectante y la duda se encuentran en un permanente estado para que sobre la imagen se establezca una nueva dimensión identificativa. Una pintura de laboratorio que descubre el gabinete de imposibles de una artista promotora de infinitas circunstancias.

Sala Artediario. JEREZ

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