Arte

Cuando las fronteras se diluyen

  • José Manuel Rivas ofrece en Arteadiario la visión de una particular humanidad

Diario de Jerez, desde su nacimiento hace ahora veinticinco años, apostó por el Arte Contemporáneo. Durante este tiempo ha mantenido, de manera continuada, una página semanal dedicada a la crítica de arte y ha estado presente en los foros más importantes de la creación artística para informar a sus lectores por dónde transcurría tan compleja realidad. Hace dos años, en esa búsqueda de fomentar y difundir la creación plástica se creó en las estancias del Diario un espacio cultural multiusos, entre sus objetivos principales estaba la programación de exposiciones de arte. Se pretendía que los creadores que habitualmente estaban fuera de los circuitos artísticos o que se abrían paso en este difícil mundo, tuvieran un sitio donde presentar su obra.

Por eso, José Manuel Rivas, un artista portuense, poseedor de una pintura interesante y con criterio, ha formado parte de este catálogo importante de autores a los que se les considera con espacio creativo suficiente para ejercer una profesión a la que sabe dotar de entidad y particularidad.

La obra que se presenta en Diario de Jerez responde a un ideario estético que pasa por la formulación de una pintura figurativa, transmisora de todos los valores tradicionales -entendiendo el término con todo el sentido positivo y con toda la trascendencia de una creación sustentada en los mejores y en los mayores apoyos técnicos, plásticos y estéticos- y fomentada en una realidad que transmite desarrollos muy bien concebidos y mejor planteados.

José Manuel Rivas nos ofrece la visión de una particular humanidad donde los elementos no han perdido sus pretéritos condicionantes y donde todo queda supeditado a unas formas que recrean espacios presentidos, en los que las figuras ejercen sus estáticas posiciones y nos retrotraen a unos modos y formas que sustentan la visión de un pasado que se nos antoja con muchas posiciones y matices.

Una galería de personajes que posibilitan otras tantas galerías de actitudes y, sobre todo, la visión inquietante e impactante de todo un arsenal de bellas, curiosas, enigmáticas y, a veces, imposibles imágenes de tocados con que se adornan los personajes, hacen que la realidad inmediata de los personajes se vea, un poco, mediatizada, para ofrecer un bello contraste entre la cercanía de la propia imagen representada y la lejanía que se desprende de las imposibles y arbitrarias posiciones de tan espectaculares diseños.

La muestra se completa con unas obras de naturaleza surrealista, donde el autor juega con aspectos imposibles de una realidad que pierde sus contornos para ofrecernos un mundo misterioso donde todo puede suceder y provocar descabelladas situaciones.

Se trata de una exposición muy bien concebida donde la pintura recobra su tradicional posición y nos hace retomar espacios pretéritos donde lo mediato y lo inmediato han diluido sus fronteras.

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