"Sin el folklore típico, podemos ver un Cádiz más tenebroso"

  • José Manuel Serrano Cueto presenta esta tarde en la APC 'Cádiz oculto', un acercamiento a las historias de terror y misterio con las que cuenta la ciudad

Como él mismo explica en la introducción del libro, José Manuel Serrano Cueto (Cádiz, 1976) no tenía más remedio que sucumbir a lo oculto: "Nací zombi junto a una casa encantada e iba al cine atravesando un cementerio". No extraña que las historias de misterio, en fin, le hayan cautivado desde siempre: una temática sobre la que se considera "bastante escéptico" pero que aporta un "material excelente para contar y crear historias".

Cádiz oculto es, de hecho, el primer libro de fantasía del autor no relacionado con el cine. El germen de las historias está en las crónicas que José Manuel elaboró para revistas como Más Allá, acerca de los rumores sobre los fantasmas de la Casa Cuna o las apariciones en el Ayuntamiento o en el hospital de Mora.

"La idea de elaborar un libro -comenta Serrano Cueto-, surgió al ver Historia pequeña de Cádiz, de Julio Molina Font (también publicado por Ediciones Mayi), que era una recopilación de recuerdos y cosas que me contaban mis padres. Y se me ocurrió trabajar en lo que podríamos llamar la otra cara de la ciudad. Además de la primera imagen, más inmediata, luminosa, de anécdotas divertidas, Cádiz tiene una trastienda, un lado oscuro y de sombras. Pero, hasta el momento, no se había publicado ningún libro que recogiera esas historias. Y me encontré con que había un gran material, no sólo referente a casas encantadas, que era lo que siempre había investigado, sino también de testimonios de avistamientos ovnis, de casos de milagrería... aunque el grueso siga siendo el tema fantasmal".

Algunas de las viejas leyendas de la ciudad fueron recopiladas, indica, por Adolfo Vila Valencia: "Sumergido en este tipo de temas, uno se da cuenta de que esta ciudad sería un gran plató como escenario de misterio -comenta Serrano Cueto-. Podría parecer otra distinta según se fotografiaran determinados rincones, determinados momentos. Una vez despojado del folklore típico, se puede muy bien recrear otro Cádiz más tenebroso que seguiría teniendo como protagonista el mar y rincones como el barrio de El Pópulo. Incluso un rincón tan tópico como La Caleta, con sus barquitas dispuestas, podría resultar inquietante según cuándo y de qué manera se filmara".

José Manuel se define como un mero transmisor de las historias: "Siempre escucho desde el respeto -dice-, no para meter tralla". Dentro de los testimonios, afirma, puede haber gente que mienta; otros -"entre quienes me podría incluir yo mismo", indica- que tergiversen la realidad por el recuerdo, la distancia o los añadidos de la imaginación, o gente aprensiva más o menos propensa a creer.

Para Serrano Cueto, la fascinación que provocan este tipo de historias, incluso entre aquellos que no creen en ellas, responde a una necesidad muy básica: "El creer que hay algo más que lo que vemos, aunque nos dé miedo -explica-. Porque en realidad, lo que más nos asusta es pensar que esto es el fin".

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