La fascinación del Sur bajo el sol de medianoche

  • Norte Sur estrena hoy en la Central Lechera 'La señorita de Cádiz', una producción peruano-finlandesa

El padre de Maritza Núñez era físico-químico, gran aficionado a la música. Su madre, Carmen Luz Bejarano, era poetisa. Con semejante ambiente, a nadie extraña la trayectoria de la artista peruana, que tiene en su haber libretos de ópera, poemarios, relatos y piezas de teatro. ¿Se hubieran extrañado sus progenitores de haber sido, por ejemplo, banquera? Maritza se ríe. "Se hubieran sorprendido tremendamente -dice-. De hecho, mi padre contaba que, ya de pequeña, le contestaba con unas historias larguísimas a la pregunta más mínima... Y decidió que por los números no iba mi potencial".

La obra que hoy estrena en la Sala Central Lechera, La señorita de Cádiz, ha nacido en el contexto de colaboración entre el Ayuntamiento gaditano y el Instituto Iberoamericano de Finlandia en Madrid, y es definido por su autora como "un guiño escénico". El elenco de La señorita de Cádiz lo integran artistas finlandeses relacionados con la realidad española o hispanoamericana y, de hecho, el texto está escrito en español. En la elaboración de la obra, se cambió el título original (Casting), por una canción que la escritora recordaba y se perfiló un "viaje hacia el interior" en una pieza que no es estrictamente un musical pero en la que la presencia de las canciones es muy importante.

La historia -"llana y sencilla"- trata de plasmar cuál es el imaginario finlandés sobre Cádiz, "el anhelo de la persona del Norte -apunta Maritza- cuando mira al Sur. Yo nací en Perú pero vivo en Europa desde los 17 años, y sé qué se extraña en un sitio y en otro. Y esto se refleja en los personajes, un grupo de finlandeses a los que una situación inesperada de su propia vida les hace vivir una dulce mentira, hubo un momento en su existencia en el que se pudo tocar sur..."

Así, Cádiz se transforma para los fineses en una suerte de Toscana para los ingleses decimonónicos. "Es un gesto de acercamiento desde una idea mítica -explica la autora-, y por eso es lindo".

Para Maritza Núñez, es la luz lo primero que se asocia con el Sur en el Báltico: "Hay un ritmo distinto acá, el cuerpo, las flores, el mar son distintos -indica-. Todos llevamos un yo interno que está soñando siempre. En el juego de máscaras que nos creamos, cuando queremos conocer lo que nos es desconocido, recurrimos a la fantasía, y lo vivimos, lo sentimos, lo olemos. Todo un juego escénico".

Asegura Maritza ser una presencia constante en el FIT, en unas visitas que se han convertido en una forma de acercarse a su "continente idiomático". "En poesía y narrativa -comenta Núñez, en relación al cruce de dos lenguas tan distintas como el español y el finés- las referencias de ambos idiomas te dan una libertad muy interesante. Yo tengo cuentos muy hispanoamericanos, por ejemplo, pero a veces busco personajes muy escuetos, o algo arcaico, rítmico, diferente, que es lo que yo percibo como un tratamiento del finlandés. Además, por supuesto, de la inevitable influencia de la música".

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