Miguel Ángel Márquez. 50% de Antílopez

"Somos espectadores antes que artistas"

  • Con, prácticamente, todas las localidades vendidas, el sorprendente dúo onubense presenta esta noche 'Desprendimiento de rutina', su tercer disco, en el Gran Teatro Falla.

Cierta vez, un productor de esos con años de oficio y siglos de vista dijo a los Antílopez que parecían "artistas de la vieja escuela; artistas que antes tienen las canciones y después graban el disco, y no de los que sacan el disco y luego se tienen que aprender las canciones". No se equivocaba el profesional al definir a estos jóvenes músicos que no se parecen a nadie. Músicos pacientes y ocurrentes, Miguel Ángel Márquez y José Félix López, que se ríen de los pelotazos y que han preferido forjar su carrera sin prisa pero sin pausa. Músicos que hablan desde su propia voz y desde los personajes en los que se transmutan en escena. Que tocan todos los palos pero que han decidido barnizarlos de acidez y sátira y moverlos al son que les apetece. Músicos con unos seguidores enganchados en el boca a boca y, sobre todo, en los conciertos donde Antílopez cobra su verdadero sentido. ¿La prueba? Esta noche, en el Gran Teatro Falla. Desprendimiento de rutina se llama su tercer disco-espectáculo.

-Han actuado muchas veces en el Pay Pay, en el Baluarte... ¿Pero no sé si esta visita a Cádiz es más especial al ser en el Falla?

-Hombre, más especial que muchas visitas nuestras a toda España. Es increíble. Nosotros empezamos ahí en la calle Silencio, en el Pay Pay, y fíjate ahora en el Falla. Siempre hemos estado en la gloria en Cádiz pero, claro, el Falla... Es que además es nuestro aforo perfecto, nosotros no tenemos intención de mirar más allá, conciertos tipo estadio y eso, nosotros tenemos el ideal de 1.000 personas en cada ciudad. Y el Falla, encima, lo cumple.

-Un proyecto como el vuestro, joven y alejado de la radio fórmula, ¿cómo ha conseguido tal fiel legión de seguidores?, ¿cuál es el secreto?

-¡Ojalá supiéramos el secreto! Tenemos nuestra formulita que es respetar al público, simplemente. Somos espectadores antes que artistas y, bueno, lo que pretendemos es hacer que el público vuelva a ser el respetable. Pero también teniendo claro que nosotros tenemos el mismo derecho a expresarnos con contundencia.

-¿Quizás ahí reside vuestro magnetismo con el público? Contar, clarito, las cosas.

-Pues suena bonito... (ríe) A ver, nosotros sabemos que ya hay mucha gente haciendo música, ya la música ha dado muchas vueltas, ya todas las cadencias suenan a algo... Y nosotros hemos llegado al compromiso de que vamos a personalizar cada cosa que hagamos, vamos a decir lo que nadie diga, o lo que sólo se dice en el Carnaval de Cádiz, que es lugar donde sí se dicen las cosas, sólo que nosotros tenemos mucha más libertad en cuanto a formato, claro.

-¿Cuánta importancia tiene la máscara en vuestro concepto de espectáculo ?

-Es muy importante. La paradoja de la máscara, que dice la tesis de Juan Carlos Aragón, que nos gusta mucho, eso de que el Carnaval venía de ponerse la máscara para decir lo que no se puede decir durante todo el año y, al mismo tiempo, decir. Estar enmascarándote para desenmascararte. En nuestro caso no es exactamente así porque nosotros somos bastante nosotros en el escenario, tú te tomas algo conmigo y soy igual, hago el capullo de la misma manera (ríe), pero sí que nos valen los diferentes accesorios para cambiar de estilo, para contar la historia que queremos contar en cada tema... Y, muy importante, para romper la cuarta pared, y la quinta, y la sexta...

-'Desprendimiento de rutina', ¿qué pasa?, ¿son la receta contra la monotonía?

-(Ríe) La verdad es que nos gustaba mucho el juego de palabras y el título es muy importante, eso lo aprendí con los microrrelatos. Las palabras cuentan cada vez más. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, ¿no? Pues yo creo que ahora hay tantas imágenes que la palabra adecuada tiene más valor. Y, a tu pregunta, no sé si somos la receta contra la monotonía pero nosotros no nos aburrimos, siempre estamos buscando algo. Un periodista nos dijo una vez, que hacíamos canción de autor Globetrotters, que jugábamos con virtuosismo pero sin afán de competir. Que damos espectáculo. ¡Nos encantó esa definición!

-¿De dónde sale el show?, ¿mucho curro o que se conocen bien?

-Tengo la gran suerte de haberme encontrado con Félix desde pequeño, de hecho, yo me dedico a esto por Félix, porque yo componía para él y, realmente, lo que yo tocaba era la batería en una banda que teníamos de chicos. Y fue él quien me animó en una de nuestras conversaciones. Porque la cosa siempre ha sido así, nosotros nos hemos sentado a charlar y a ensayar y de ahí ha salido todo. ¿Y si hacemos tal cosa? ¿Y si nos metemos con éste?... Así. Hemos aprendido todo experimentalmente, subiéndonos al escenario y probando y, a veces, metiéndonos batacazos.

-Los dos componen, los dos cantan, ¿no hay lucha de egos?, ¿por qué juntos?

-Porque nos mola hacerlo juntos. Aunque seamos buenos por separado ni de coña tendríamos el mismo impacto que juntos porque nos apoyamos mucho, porque nuestras voces empastan muy bien, por el tipo de humor, por las ganas de arriesgar y de tocar los huevos... Porque tenemos la suerte de que los dos pensamos en la misma dirección.

-A nivel personal, ¿qué le aporta Antílopez?

-La ilusión de todos los días. El motor. Para mí, y me voy a poner trascendente, la asignatura pendiente de la civilización humana actualmente es encontrar los motores de motivación de cualquier cosa. Además, de aquí han salido también otras posibilidades como que las colaboraciones con Radio Nacional, la Ser, los guiones...

-¿Y hacia dónde quiere caminar?

-Pues ahora que estoy conociendo a mucha gente, y que estoy hablando con ellos íntimamente, Faemino y Cansado, Albert Plá... Creo que mi modelo de vida es ese. Poder crear libremente. Me gusta mucho el modelo de Faemino y Cansado porque son dos colegas que llevan toda la vida y petando todos los sitios y renovando shows, y con un modelo de humor y de empresa que también me encantan. Y en lo musical, me da igual, lo que venga mientras que haya gente que le guste lo que hago. Ya me da igual si sonamos en la radio o no, eso ya pasó... Pero una cosa muy importante, nosotros no queremos que Antílopez sea exclusivamente un oficio que por fuerza haya que hacer un disco para vender entradas y girar. A nosotros nos gusta tener otras fuentes de ingreso para que Antílopez no sea esa obligación de tener que levantarse todos los días, que el proyecto Antílopez esté exento y limpio para poder siempre decir lo que nos da la gana y no tener que cuadrarnos delante de nadie.

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