La esencia simbólica de toda una generación de artistas en Venezuela

  • Emiliano Borges, Enrico Armas, Jason Galárraga y Onofre Frías firman la muestra 'Cuatro ámbitos del arte', que ayer se inauguró en Santa Catalina con motivo de la Capitalidad Iberoamericana de la Cultura

Sintetizar el arte de un país en una sala expositiva no es tarea fácil. Pero en el intento pueden aflorar grandes sensaciones, emociones y visiones. Las mismas que prestan toda una generación de artistas -de los 50 y 60- que marcó un antes y un después en la historia del arte en Venezuela.

Cuatro ámbitos del arte es el título de la muestra que ayer se inauguró en el Castillo de Santa Catalina para cerrar, al menos por esta semana, la trilogía dedicada a la Capitalidad Cultural Iberoamericana de Cádiz.

La alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, acudió a la fortaleza acompañada por el concejal de Cultura, Antonio Castillo, Carlos Armas, comisario de la muestra y Emiliano Borges, uno de los artistas que la protagonizan.

Junto a las grandes piezas pictóricas del artista figuran las de Emiliano Borges, Enrico Armas, Jason Galárraga y Onofre Frías.

Entre todos suman medio centenar de piezas entre pintura y escultura cargadas de un fuerte simbolismo, amor por la naturaleza y cotidianidad. Un exponente del arte cinético que caracterizó la década de los 50 en el país latinoamericano.

Así lo explicó ayer el responsable de la selección, Carlos Armas, hermano de Enrico, del que resaltó la utilización del caballo como una constante en su obra. "Enrico creaba desde bien niño y a los 13 años ya realizó su primera exposición, en la que los críticos destacaron su excelente dominio del volumen y los espacios".

La investigación del color es otra de las constantes de este creador, en esta búsqueda continua de sus raíces creativas, explicaba su hermano.

Junto a sus piezas se exhiben las de Emiliano Borges -perteneciente a una generación posterior- cuya profesión de arquitecto marca profundamente la obra. "Es la base de todas mis creaciones". De todas ellas destaca la inclusión de las notas y bocetos de sus cuadernos en sus piezas. Letras y letras que responden a "mis cuentos inacabados y a mi trabajo constante con la simbología" y que interaccionan con una serie de retratos casi encubiertos.

Y es que, según explica este autor, hijo de otro gran artista de la época, "pienso en los retratos como un símbolo".

El reciclaje también está presente en sus creaciones. De esta forma, reutiliza las cintas de papel con las que enmascara los trazos de sus obras. También es un artista de la transparencia y la superposición, "logrando profundidad sin la perspectiva", en todo un exponente de cómo influye su carrera profesional.

Continúa el paseo por la pintura venezolana de la mano de Jason Galárraga.

En esta selección pictórica del autor puede observarse la forma en que utiliza el figurativismo -con elementos aislados- para sugerir. La silla se erige así como el símbolo estrella de la obra que en Santa Catalina se presenta. Porque, ya lo dijo una vez, "todo el mundo tiene una silla".

Concluye la serie de Onofre Frías, del único que pueden contemplarse una serie de esculturas hechas con resinas de motivos florales. La naturaleza se inserta en su obra a modo de notas musicales en una partitura. "Para él su obra era pura música", explicaba Carlos Armas de este peculiar creador, cuyas piezas exhiben las distintas fechas en las que intervenía sobre ellas. "Le llevaban años".

En definitiva, cuatro ámbitos del arte en Venezuela con la que el Ayuntamiento quiere mostrar una vez más que "somos la ciudad más latinoamericana de España y Europa", dijo la alcaldesa.

Una ciudad que ahora tiende un lazo a Venezuela en su afán de exhibir el arte que trasciende al otro lado del Atlántico.

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