Cuando la empresa apuesta por lo artístico

No ha sido fácil a lo largo de estos años convencer a las instituciones la apuesta por el Arte; menos aún por aquel que da un paso más adelante y centra su interés en la modernidad. Muchos esfuerzos se han tenido que hacer para que los dirigentes de nuestras corporaciones municipales, provinciales y regionales o los directivos de grandes empresas se convencieran de que colaborar con lo artístico no sólo les podrían proporcionar ciertos rendimientos económicos sino, también, conformar una colección de arte que patrocine un patrimonio y abra los horizontes, además de fomentar la creación artística y la difusión de un arte que está muy necesitado de buenos apoyos.

En el Campo de Gibraltar, que durante más de una década fue uno de los mejores referentes artísticos que han existido en Andalucía y donde se pusieron muchas bases para el fomento de las artes plásticas, era lógico que la gran empresa existente en la zona apostara con fuerza por la realidad artística y colaborara en muchas de las actuaciones que, en este sentido, allí tuvieron lugar. El gran Manolo Alés, en los años noventa, puso los cimientos para que Cepsa se interesara por el arte contemporáneo. La empresa petrolífera colaboró con Manolo en las exposiciones que éste realizaba en la mítica sala que él regentaba. Fruto de esa colaboración fue el inicio de una colección que, poco a poco, fue creciendo en calidad y en cantidad.

Desaparecido Manolo, Macarena Alés centra muchas de las inquietudes que tienen lugar en aquella comarca. Entre las actividades por ella realizadas está el de haber conseguido que los fondos de la Colección Cepsa no se quedaran en los ámbitos de la refinería sino que constituyesen un cuerpo expositivo y darlo a conocer. La muestra, que ya se presentó en La Línea y en Jerez, llega ahora a la sala Rivadavia donde expande todo su importante estamento artístico.

En la exposición se nos conduce por los abiertos postulados que animaron los criterios artísticos de Manolo Alés, aquellos que sirvieron para plantear tan significativas programaciones que mantenían expectantes los desarrollos amplios de una contemporaneidad expresada desde las únicas y verdaderas coordenadas de la calidad.

Manolo Cano, Alfonso Arenas, Salustiano, Sylvain Marc, Roberto Orallo, Pepe Carretero, José Manuel Brazam, Adriá Pina, Carolina Ferrer, Pepe Cano, Magdalena Bachiller, José Antonio Chanivet, Pablo Alonso Herraiz, Gerardo Delgado, Roberto Fernández González, Liviana Leone, Dámaso Ruano, Thomas Dressler o Pepe Barroso, entre otros, nos llevan por una realidad artística dispar, variada y altamente comprometida. Todos, en definitiva, los estamentos de un arte contemporáneo que exige muchas miradas.

Fondos de la Colección Cepsa. Sala Callejón de los Bolos. Jerez.

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