Un documental para saber cómo maravillárselas siendo dibujante

  • 'Vivir para dibujar, dibujar para vivir' quiere mostrar la realidad de nuestros creadores de cómic

¿Cómo se las maravillan en la España del no hay nada para nadie los dibujantes de cómic? Pues a lo justo. Se las maravillan a lo justo. Reflejar su realidad es el principal objetivo de Vivir para dibujar, dibujar para vivir: el proyecto documental que surge a iniciativa de José Luis Vidal junto a Rocío Atrio y Alex Ahumada y que se presenta hoy en La Clandestina. La idea surge como una iniciativa de financiación de crowdfunding recién abierta, que viene arropada el acto de esta tarde, que incluirá la presentación del teaser de la película -cuyo rodaje comenzó en noviembre- y la presencia de Mel, Daniel Mainé y El Flores.

"Pretendemos dar a conocer cuál es la situación del dibujante de cómic en España -explica José Luis Vidal- y por qué la mayoría, por desgracia, no puede ganarse la vida con su profesión sino a través de otras alternativas que surgen en el mundo de la publicidad, el diseño de personajes para cine o vídeojuegos, etc. Además de tocar el tema de la emigración del sector".

Dentro de nuestras fronteras, la opción de supervivencia del dibujante pasa por " currar mucho y tener la suerte de que una editorial te publique con cierta asiduidad, aunque el dinero no esté a la altura del tiempo y del trabajo, combinándolo con mil historias".

Situación muy distinta es la que viven sus colegas de Estados Unidos y Francia. En ambos países sí que existe algo parecido a una industria: algo que en España dejó de ser una posibilidad tras la desaparición de Bruguera. "Desde entonces, ya se sabe que el sello que saque 3000 cómics puede darse con un canto en los dientes, y sabiendo de antemano que no los van a vender..."

Por supuesto, la existencia de tejido industrial provoca que, tanto en el mercado francés como en el estadounidense, se genera el dinero que hace falta para pagarle a un dibujante -indica Vidal-. Aunque ambos difieren también en la manera de producción: mientras que en Francia te dan tiempo para desarrollar un álbum, en Estados Unidos tienes que trabajar bajo la premisa de entrega semanal".

Para el experto, el cómic en España se enfrenta, además, a problemas de carácter estructural. Por un lado, es una producción que "nunca se ha tomado en serio, que era algo destinado a niños o a frikis -argumenta-. Hace unos pocos años surgió el fenómeno de novela gráfica y el concepto se dignificó un poco, pero para mí el tebeo es el tebeo siempre".

"Por otro lado -continúa José Luis Vidal-, el público que mantiene al cómic hoy es la gente de 30,40, 50... no ha habido una renovación: los chavales no leen tebeos. Y como también las revistas de cómic de los 80 y 90 cerraron, no ha habido un campo de pruebas para nuevos autores, el autor nuevo directamente saca libro".

Vivir para dibujar, dibujar para vivir quiere "recabar cuantos más testimonios podamos conseguir, pero no sólo de los dibujantes, sino dar una imagen global del sector, incluyendo a quien tiene una webcomic y quiere pasar a la publicación editorial, o a editores y teóricos del cómic que nos hablen un poco del pasado..."

Para alcanzar los 6500 euros de presupuesto, Vivir para dibujar ofrece desde opciones de colaboración más económicas (que dan derecho a la descarga digital de la película), pasando por diferentes packs con todo tipo de mechadising o una propuesta con dibujos originales realizados por profesionales del medio.

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