Un documental lleva a la Berlinale todo el horror de Abu Ghraib

  • El británico Mike Leigh, en cambio, provocó ovaciones y risas con 'Happy-Go-Lucky'

El británico Mike Leigh refrescó ayer la Berlinale con Happy-Go-Lucky, un elogio a la felicidad por mucho que las criaturas felices puedan enervar al resto del mundo, en una jornada compartida con el documental Standard Operating Procedure, sobre las torturas a presos iraquíes en Abu Ghraib.

"El mundo no es maravilloso, por eso es importante responder con optimismo al negativismo de la vida", afirmó Leigh sobre el mundo que retrata en su comedia, construida sobre una joven londinense empeñada en ser feliz incluso cuando le roban la bicicleta. Poppy, interpretado por Sally Hawins, es esa muchacha inmune a la amargura que viste como vive, en colorines. El reverso de la moneda es Scott -Eddie Marsan-, un profesor de autoescuela torturado y "torturante", enfermo de su propia bilis interior. Del cruce de ambos surge un film delicioso con escenas únicas, como una clase de flamenco impartida por una sevillana que trata de inculcar a su alumnado el secreto del taconeo como arma para marcar el territorio, en la vida y en el amor.

El mundo en colorines de Poppy, con el que Leigh se aparta del estilo más social de Secretos y mentiras (1996), arrancó ovaciones en una jornada marcada por el pase del film de Errol Morris, el primer documental a competición en la historia del festival. Morris secciona en su película, con la meticulosidad de un médico forense, las fotografías que en 2003 sacudieron al mundo, en que se mostraba a soldados estadounidenses humillando y torturando a presos iraquíes y posando sonrientes junto a sus cuerpos. Dispone de un material de excepción: los testimonios de sus protagonistas, como la soldado Lynndie England, la de la famosa fotografía con un preso atado como un perro, o su compañera Sabrina Harman, que sonreía haciendo la señal de la victoria.

Ambas cuentan a la cámara hasta el último detalle cómo y por qué fueron tomadas esas imágenes. England relata su experiencia en un ejército donde la mujer no puede mostrar flaquezas y explica que se dejó hacer esas fotos para impresionar a su novio, Charles Graner.

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