La dinastía gaditana de Manolo Caracol

  • El que fuera uno de los mejores cantaores del siglo XX tenía por su sangre más de gaditano que de sevillano

El gran cantaor Manolo Caracol, nacido en la Alameda de Hércules, centro por antonomasia del flamenquismo sevillano, ha sido quizás el cantaor con más parentela artística, flamenca y taurina, de toda la reciente historia del arte flamenco. De él se ha dicho que era tataranieto de El Planeta, biznieto de Enrique el Gordo Viejo, y de Curro Durse; nieto de El Águila, padre de Caracol 'el del Bulto', que fue su progenitor y del que heredó el apodo; sobrino nieto del torero Paquiro y de Enrique el Gordo, de Rita Ortega Feria, sobrino de El Cuco y primo de El Almendro -aquél del que se cantó "cuando el Almendro torea / la plaza se bambolea"- y primo, también, de la recitadora Gabriela Ortega; entre toda una legión de cantaores, toreros y bailaoras de lo mejorcito del siglo XIX y parte del XX.

Pero lo mismo que Caracol nació en Sevilla, pudo haber nacido en Cádiz, ya que de aquí eran la mayoría de sus célebres parientes. La dinastía gaditana de Caracol, lo mismo que su dinastía gitana eran más que archisabidas y de ahí su simpatía y cariño indudable por esta tierra, en la que contaba con tantos partidarios. Pero hay una historia que muy pocos saben y nosotros vamos a desvelar, contando con lo que su prima la recitadora Gabriela Ortega dejara dicho en un libro, muy poco conocido, que esta mujer publicó en Sevilla, en 1996, titulado Dinastías toreras de Andalucía. Resulta que sin restar ni un ápice a su gitanería, Manolo Caracol no era gitano por "tó los cuatro costaos", porque uno de ellos era montañés. Cosa inevitable en Cádiz, donde tantas y tantas buenas familias montañesas echaron raíces, e incluso entroncaron con familias de la más pura raza gitana, como le pasó a Gabriela Díaz, hermana de los matadores de toros Manuel y Gaspar Díaz Lavi, de la que se enamoró José Ortega 'El Chicuco', banderillero de su hermano Manuel, que había nacido en Santander en 1810, casándose con ella en 1827.

Textualmente, la autora dice en su libro: "José Ortega no era gitano, era castellano" y por ello "los gitanos del barrio de Santa María le cantaban a Gabriela Díez esta copla: "Por la chamarra de sea / te fuiste de la cabeza; / siendo tú gitana pura / te volviste montañesa". Y de este matrimonio de montañés y gitana de Cádiz, nacieron cuatro hijos y una hija, saliendo todos los varones banderilleros como el padre y, además, muy buenos cantaores, como la gente de la familia materna. El más famoso, como tal, sería Francisco Javier Ortega Díaz, apodado 'El Cuco', que toreó en las cuadrillas de sus tíos los 'Lavi', en la del Chiclanero, en la de El Tato y en la de Frascuelo; siendo quien llevara a Madrid el cante por caracoles y una letra que él compusiera y que don Antonio Chacón haría famosa años más tarde: "Vámonos, vámonos / al Café de la Unión / donde paran Curro Cúchares / El Tato y Juan León".

La sangre gitana y gaditana le venía a Caracol por sus antepasados los toreros 'Lavi', que eran Díaz de primer apellido, y Cantoral, de segundo, por ser hijos de la famosa cantaora gaditana María la Cantorala y, por lo tanto, gitanos del barrio de Santa María; y no por los Ortega, oriundos de la Montaña, como siempre se ha creído; atribuyéndole a este apellido una raíz gitana que no tiene, en este caso concreto. Curiosa historia que la gran Gabriela Ortega narró con todo lujo de detalles en un libro insólito y prácticamente desconocido, donde nos habla en profundidad de las más fecundas dinastías toreras de la región andaluza.

No nos cabe duda de que Manolo Caracol, el que fuera uno de los mejores cantaores gitanos del siglo XX, por su sangre tenía más de gaditano que de sevillano, a pesar de haber nacido en el barrio de las Lumbreras; y tampoco nos cabe duda de que su afición a los toros le venía por la misma razón; así como su amistad con grandes toreros, como Manolete, Gitanillo de Triana, su pariente Rafael el Gallo, Paco Camino, y tantos otros. Para muchos aficionados, Caracol fue el mejor cantaor gitano, después de Manuel Torre, y su voz 'afillá' considerada la más flamenca de todas las que se han escuchado, en el pasado siglo. Indudablemente, también debió influir, en ello, su dinastía gaditana.

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