"El dibujo tiene un lenguaje propio, singular, una gran carga emotiva"

  • El artista jerezano, afincado en Sevilla, reflexiona sobre la creación artística en su libro 'Ayer y hoy en mi memoria. Cincuenta años de dibujo', donde un poema acompaña cada una de las obras representadas

Gonzalo Martínez Andrades (Jerez, 1942) lleva más de medio siglo dedicándose a la pintura. Afincado en Sevilla desde que ocupó una cátedra en la Academia de Bellas Artes, este dibujante inquieto y perfeccionista ha repasado su trayectoria artística en el libro Ayer y hoy en mi memoria. Cincuenta años de dibujos, que recientemente presentó en el Ateneo de Cádiz.

-¿Qué supone para usted la edición de ayer y hoy en mi memoria?

-Hace mucho tiempo que venía pensando en la edición de este libro, porque siento la necesidad de darle al dibujo el reconocimiento que le corresponde, el dibujo tiene un lenguaje propio, singular y con una gran carga emotiva, y por tanto se hace imprescindible en la formación del artista. Con este libro he pretendido hacer un pequeño homenaje a esa forma de manifestar aquello que uno siente, de ahí la importancia del dibujo, unas veces como trabajo preparatorio para una obra pictórica de mayor complejidad, otras como parte de ésta, como idea, o también en otros casos como obra misma.

En este libro he querido que estén representadas lo más posible, las técnicas que he ido utilizando en todos estos años: carboncillo, lápiz de grafito, tinta, sanguina, técnica mixta, pastel, lápiz de color aguada..., mostrando lo que podemos lograr con un material simple, y que nos ofrece el poder de expresión que contiene la línea o la mancha cuando éstas se logran dibujar con belleza.

-¿Por qué lo concibió con sus dibujos acompañados de un poema?

-He pretendido con la publicación de este libro que cada dibujo vaya acompañado de un texto, logrando así unir dos medios de expresión, la imagen y la palabra escrita, dándole una interrelación a las dos manifestaciones para que fueran complementarias entre sí, y que tuviesen un mismo fin, hacer comprender mejor lo que había sentido en el momento de realizar el dibujo.

Ha sido para mí motivo de extraordinaria satisfacción poder mostrar aquí, por primera vez, ese contenido emocional que toda obra tiene, pero no solamente a través de las formas sobre una superficie, sino que mediante la palabra escrita se pueda mostrar conjuntamente y de forma complementaria todo el sentir que me hizo plasmar esos dibujos sobre el soporte.

El dibujo y la poesía son dos manifestaciones muy arraigadas en nuestra cultura, uno se hace mediante la belleza de la línea; la otra a través de la palabra, pero en definitiva los dos siguen un mismo objetivo: expresar lo que se siente, recordando un momento vivido o soñado.

-Eche la vista atrás: ¿qué destaca de su personal trayectoria artística?

-Existen tres factores fundamentales que forman parte de mi personalidad y de mi trayectoria como artista: el primero el espíritu de sacrificio, la tenacidad, el amor por el trabajo; el segundo un deseo constante de búsqueda, de investigación en el arte, de conocerme a mí mismo como creador, de hallar mi propia personalidad artística; y el tercero una gran confianza en mí mismo, ser consciente de lo que uno es capaz de realizar con el trabajo diario, siguiendo siempre una línea en una misma dirección. Esto es lo que yo destacaría como más importante. Los resultados ahí están, que cada uno los juzgue como crea conveniente.

-¿Le queda algo por hacer? ¿Cuáles son sus proyectos actuales?

-Me queda muchísimo por hacer, la mente y las ideas van siempre muy por delante de lo que soy capaz de desarrollar, siempre estoy aprendiendo, y cada día tengo más ganas de sorprenderme a mí mismo con mis propias inquietudes, eso me ayuda a vivir y a realizarme como hombre y como artista. Aquel que piense que lo ha hecho todo en la vida y que nada le ilusiona está empezando a llegar al final, y eso no lo quiero ni pensar por el momento. La vida es una constante ilusión y cuando uno la ha perdido, toda se ha terminado.

-La presente edición de ARCO ha nacido con polémica, ¿cómo definiría el panorama artístico actual en España?

-No difiere mucho del resto del mundo, dado que con los medios de comunicación actuales no existen fronteras. El panorama artístico se manifiesta como un reflejo del mundo que nos ha tocado vivir, todo está como muy disperso, existe una infinidad de frentes al cual nos podemos dirigir, pero a ciencia cierta pocas veces se sabe hacia donde ir; esto es muy frecuente sobre todo entre los jóvenes, porque el joven generalmente necesita tener una luz que le encauce el camino. Esto no es fácil puesto que en los años de juventud la duda es constante.

-¿Qué momento atraviesa a su juicio la enseñanza del arte en nuestro país?

-No cabe duda de que el apoyo que está teniendo la enseñanza de las artes en general en España es muy importante por parte de los organismos oficiales. Hoy más que nunca hay una gran cantidad de oportunidades, de facilidades, de medios para conocer y estudiar arte; existen actualmente muchas más facultades de Bellas Artes. Quiero recordar ahora los medios que teníamos en mis años de juventud: no teníamos nada comparado con lo de ahora.

Pero en medio de todo ello se da una paradoja que me deja perplejo: en el estudiante de arte de antes se apreciaba un mayor espíritu de sacrificio por conocer, parece que la dificultad de acceder a los medios les hacía más fuerte; ahora observo una mayor comodidad, como si todo se hiciera de una forma más relajada, aunque como en todo siempre hay quien mantiene esa lucha por alcanzar sus metas.

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