José Manuel Benítez Ariza. Escritor

"Nos desconocemos cuando amamos"

  • El autor gaditano presenta esta tarde en el centro cultural Reina Sofía su "cancionero" 'Nosotros los de entonces', una selección de su poesía amatoria entre 1984 y 2015.

-Dice en el prólogo que abre 'Nosotros los de entonces' que la expresión poesía amorosa equivale, simplemente, a poesía. ¿Nos lo explica?

-Sí, utilizo ese argumento para contestarles a las personas que menosprecian a la poesía amoroso porque la consideran escapista, individualista porque, a su juicio, no se preocupa de las grandes cuestiones de las que se tiene que ocupar la poesía. Pero yo defiendo que la poesía amorosa, en cuanto a que se refiere a un tú, que está en el mundo, que vive en unas circunstancias concretas y que pertenece a esa humanidad ajena al poeta, a la de las otras personas, pues es un tipo de poesía que supone análisis de la sociedad en la que ocurre esa historia de amor y que, por lo tanto, trata sobre el paso del tiempo, la preocupación por la muerte y, en definitiva, trata todas esas grandes cuestiones de las que se ocupa la poesía.

-¿Es más o menos exigente?

-Creo que es más exigente porque esta poesía tiene una faceta de análisis del yo proyectado en el otro y, además, tienes enfrente al lector enamorado que te va a exigir reconocerse en lo que escribes.

-¿Cuál es el germen de esta antología y cuál es el criterio de selección de los poemas?

-Lo que ocurre es que esta es una idea que me ronda la cabeza desde el momento mismo en que empecé a escribir poesía. Verás, todo poeta tiene en la cabeza un modelo en el que le gustaría que se encuadrara su obra y yo siempre he visto en mi obra un cancionero al estilo de los renacentistas, de Garcilaso, especialmente. Estos escritores concebían su poesía como una especie de conjunto que describía un itinerario amoroso pero que, a la vez, era un itinerario moral ya que se estudiaban a sí mismo, sus creencias, su ideología y su época a través del análisis de las relaciones amorosas. Y yo, desde que leí a Garcilaso, siempre he fantaseado con que mi obra poética se pareciera a un cancionero. Con este libro cumplo esa ilusión y la selección de poemas ha obedecido a ese criterio, a reconstruir mi obra en forma de cancionero.

-Revisitándose, ¿se ha sorprendido por algo?, ¿sigue siendo quien era?, ¿le preocupan los mismos asuntos de fondo?

-Sí y no. Por una parte, evidentemente, entre los poemas que escribí con 20 años y los más recientes hay una gran diferencia. Los de antes eran más circunstanciales, más referidos a ambientes concretos, a la noche, a los bares, a las circunstancias en las que se devolvía la vida de los años ochenta; pero mi poesía de ahora es más madura, más analitica y reflexiva, conlleva una mirada más generosa que abarca más que ese menudeo circunstancial de antes. Pero, por otra parte, también he descubierto que, de vez en cuando, aparece ese gusto por recrear las circunstancias, por el detalle de ambiente e, incluso, por ese uso mío de la ironía que no he abandonado y que sigue ahí siempre. Uno es el mismo pero también es otro, y con esa dicotomía juego a lo largo de esta obra.

-¿Qué papel juegan los poemas del libro inédito 'La intemperie' en 'Nosotros los de entonces'?

-La intemperie está formada por un conjunto de poemas que escribí hace poco, justo en el tiempo entre mis dos últimos libros, Diario de Benaocaz y Panorama y pefil y, por motivos difíciles de explicar, no llegaron a formar un libro. Algunos llegaron a forma parte de Diario de Benaocaz, otros se publicaron en revistas y otros inéditos. Y es que había un grupo de poemas que adquirían su sentido en correlación con este libro de poesía amorosa porque hacían como de bisagra entre los poemas de amor maduro y los más juveniles. Creo que estos poemas tienen la función de aclarar y de dotar al conjunto de cierta unidad, de la unidad que debe tener un cancionero.

-¿Por qué cree que necesitamos escribir para explicarnos y para explicar conceptos tan complejos como el amor?

-Por eso mismo. La realidad anímica, social y filosófica es muy compleja y tenemos la necesidad constante de explicárnosla. Algunos entienden la poesía amatoria como un conjuro para conseguir a la persona amada; otros como terapia para curarse de los amores perdidos; y yo creo que no es ni la una ni la otra, creo que poesía amatoria es la construcción del discurso en el que se reconoce el sujeto enamorado porque nos desconocemos cuando amamos y esa fascinación que sentimos ante ese desconocido que surge de nosotros cuando amamos nos sirve de acicate. Para toda persona creativa ese extraño que surge de nosotros cuando amamos supone un gran asunto. También hay otra reflexión dentro de ese mismo tema. Es una de las partes del libro se analiza una historia de amor larga y vemos que, incluso en este tipo de historias, exite una discontinuidad entre esos dos mismos amantes porque no siempre son ellos mismos. A la persona que amaba ayer sigues amándola hoy pero es otra, porque uno no es el mismo a lo largo de los años. Hay algunos poemas sobre ese juego de la infidelidad en la misma pareja.

-¿Y las otras dos partes?

-Como te decía es un cancionero, que es a la vez una historia y un tratado. Intenta contar el curso de la vida amorosa de quien la ha escrito pero también ordenar las incisiones que esa persona ha tenido respecto al amor. Así hay tres bloques temáticos, el primero habla de una actitud que podemos llamar el enamoramiento del amor, del enamorarse de la propia idea del amor, de la necesidad de querer amar por la propia experiencia amorosa en sí; otro bloque va de los amores discontinuos, los amores de una noche; y el tercer bloque de la historia de amor larga de la que hablábamos. Además el libro se encuadra en dos cancioncillas en sol menor.

-En este mundo cada vez más convulso, ¿donde debe estar el poeta?

-El poeta tiene que ser sincero en el sentido de escuchar a su propia verdad interior y que su tiempo hable a través de esa verdad suya; pero no se le puede pedir que predique o que lance sermones. Algunos poetas creen que su función es sermonear y eso es un error porque su poesía se invalida en cuanto que la ideología que la dicte comenta errores. Los poemas de amor, las reflexiones sobre el paso del tiempo y la muerte seguirán siempre siendo válidas.Esa poesía nos ilumina ante circunstancias tan trágicas como las que acabamos de vivir. Sirve para consolarnos e iluminarlos.

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