"No somos delincuentes, los músicos somos trabajadores"

  • Exigen el cambio de la norma que prohíbe la música en directo en locales nocturnos

La prohibición une mucho. Músicos, colectivos, empresarios y aficionados, que anteanoche exigieron en la tertulia joven del Ateneo gaditano que la Junta modifique la Ley que limita la música en directo a salas de fiestas y la restringe en bares y pubs, pondrán el grito en el cielo. Representantes del sector coincidieron en denunciar la persecución que sufren los locales nocturnos y el trato dispensado a los músicos. "No somos delincuentes. Los músicos somos trabajadores". Ambas expresiones fueron moneda común en boca de empresarios y artistas. La edil de Juventud del Ayuntamiento gaditano, Carmen Sánchez, aprovechó para anunciar que los locales de ensayo denominados La Báskula se inaugurarán en marzo, con seis años de retraso, y que el ciclo de conciertos en directo que tanto éxito ha obtenido en la sala Woodstock volverá a organizarse e incluso ampliarse. La edil aguantó el chaparrón, las quejas de músicos y promotores, aunque éstos, a la postre, acordasen que al menos en Cádiz se dan algunos pasos hacia adelante, frente al retroceso experimentado en poblaciones como El Puerto de Santa María, donde a la prohibición se unen los recortes presupuestarios en materia cultural. Algo es más que nada. Pero los músicos no se conforman con migajas y reclaman su lugar en la sociedad.

El colectivo 'Salvemos el directo', constituido en El Puerto y que pretende aliarse con otras coordinadoras andaluzas para emprender una acción conjunta, puso de manifiesto las contradicciones legales, según su portavoz Melissa, quien consideró primordial la pervivencia de los circuitos de música en directo para que crezcan los grupos y artistas noveles, amén de suponer una indispensable fuente de ingresos. El colectivo, que cuenta con el apoyo de músicos de renombre como Javier Ruibal y Enrique Bunbury, negocia con la Junta un posible cambio de la norma, para que la música en directo en bares y pubs sea una actividad legal sin molestar a vecinos y demás. Los políticos consultados se muestran a favor del colectivo, la edil Mercedes Colombo intervino luego para proponer que todos los partidos y entidades acudan unidas a la Junta. Se trata, simplemente, de cambiar un epígrafe de la Ley de 1999 que los ayuntamientos dicen que se limitan a aplicar, aunque durante la tertulia se dejó caer que en ciertos municipios se cometen agravios: pasan la mano a unos y tienden emboscadas a otros. Precisamente, el portavoz de Akople Local, Hakim, a la sazón miembro de la Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz, recordó el éxito que tuvo el festival de música en el exilio, como reacción a las trabas referidas, así como diversas acciones policiales que desembocaron en la estigmatización del colectivo, "como si fuéramos degenerados, drogadictos, como si nosotros hubiésemos creado el botellón", ironizó, no sin antes pedir que "nos dejen en paz". Por su parte, empresarios de la noche criticaron los obstáculos sufridos, caso del pub Medussa, y el músico Javi Ruibal puso de manifiesto la lamentable situación que vive El Puerto.

Aunque flamenco y carnaval no padecen los problemas mencionados, músicos y empresarios no quisieron causar conflictos con sus compañeros y tan sólo pidieron respeto a otras músicas en directo: rock, folk, jazz, etcétera. Y la inclusión de los grupos noveles en la programación de teatros y espacios públicos. Horas después se confirmaba el cierre de la legendaria sala Planta Baja de Granada, que deja de programar conciertos víctima de la persecución. Malos tiempos para la cultura viva. Los músicos no se van a callar.

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