La danza de un pase trágico en la Alhambra de Granada

  • El Ballet Flamenco de Andalucía estrena la obra de Lorca 'Llanto por Ignacio Sánchez Mejías'

La Alhambra se abrió anoche de par en par, como la luna lorquiana, para recibir al Ballet Flamenco de Andalucía y su lectura de uno de los mayores poemas escritos por Federico García Lorca. Si esperada era en Granada Metáfora, la obra con la que Rubén Olmo ha renovado la compañía y que abrió ayer en el Generalife el ciclo Lorca y Granada, mucho más lo era el estreno de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Metafísica y poesía se abrazaron en un espectáculo en dos partes, dedicado al flamenco en todas sus vertientes.

Metáfora -que ha pasado ya por Jerez- es la obra con la que el Ballet cubre toda la temporada. Falta su lado más sinfónico con la bailaora Rocío Molina como invitada, por lo que se centra más en la vertiente flamenca. Con la ausencia de la malagueña, fue Pastora Galván la que brilló con luz propia, junto a los dos solistas de la coreografía, Eduardo Leal y la granadina Patricia Guerrero. Especialmente inolvidable fueron las Alegrías de Coral, que rinden tributo a la escuela sevillana y a Matilde Coral.

El bailarín y coreógrafo sevillano ha elegido el desgarrador Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Fue siempre un sueño para Mario Maya que Rubén Olmo realiza ahora poniéndose en la piel del propio Lorca y creando una danza mucho más metafórica, si cabe. El enérgico Antonio Canales se convierte en el torero sevillano, en el hombre del Renacimiento que fue también dramaturgo, uno de los impulsores del encuentro en homenaje a Góngora que daría origen a la Generación del 27. El Flamenco pone lo demás. Sus bailarines se convierten a veces en los creadores de la genial generación que acompañan al torero y otras en el bravo toro que le hiere, además del símbolo de su alma.

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