Contra las cuerdas calladas

A los ex boxeadores de ficción les sienta mejor el cine que la literatura. En esta si son protagonistas suelen ser brutos, bonachones, sentimentales y derrotados por la memoria, es decir, estereotipos. Quizá por eso los buenos escritores no los dejen llevar el peso de la narración y lo repartan entre los otros personajes. Es lo que hace Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) en esta novela, que cuenta los desamores entre dos tías solteras del narrador y un boxeador, además de otros secretos de familia. Es uno de sus aciertos. Otro es ambientar la realidad argentina de finales de los setenta como debió ser, con la sordina que quizá primó sobre la participación en la cosa pública, lejos de esas obras con inflación de montoneros y sólo política. Una novela que va a más, que guarda más de lo que muestra.

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