Inmaculada Jiméneza. Directora de Proyecto Luna, en Cádiz

"La creatividad es un valor intrínseco a la gente de Cádiz"

En la sede provisional de Proyecto Lunar, en la calle presidente Rivadavia, todo es color. Y papeles. Convocatorias, dípticos, trípticos. Información. Inmaculada Jiménez controla. Mucho. Controla todo lo que tenga que ver con empresas creativas-culturales. No en vano dirige en Cádiz Proyecto Lunar, que muy pronto se ubicará en la plaza del Mentidero.

-Cinco meses y 82 proyectos. La cosa va muy bien. ¿Os lo esperabais?

-Estamos muy contentos porque cuando empezamos teníamos una imagen de Cádiz que, después, ha cambiado mucho, y de manera positiva. Nos hemos encontrado con proyectos muy creativos y con una capacidad importante de innovación. Y es que la creatividad es un valor intrínseco a la gente de Cádiz. Es gente que mezcla disciplinas y que inserta nuevas tecnologías. Además, nosotros asesoramos pero la idea se respeta hasta el final.

-¿Cuántas personas trabajáis en Proyecto Lunar en Cádiz?

-Somos ocho en diferentes departamentos: asesoramiento técnico, comunicación, prospección, coordinación y dirección. Y, además, tenemos colaboradores para trabajos concretos. Por ejemplo, ahora tenemos a formadores para impartir los módulos.

-¿Desde aquí controláis toda la provincia o existen delegaciones?

-Cuando se piensa intervenir en Cádiz, se actúa desde la capital y para toda la provincia, pero luego nos hemos encontrado con la realidad de que en Cádiz existen tres zonas de actuación principales con características bien diferenciadas: Cádiz y Bahía, Jerez y Campo de Gibraltar. Entonces, lo que hacemos es tirar de los centros que la Consejería de Innovación tiene en estas zonas aunque mi propuesta para el año que viene es crear dos delegaciones más porque el estilo de creación es diferente aunque complementario en estas zonas.

-¿Tienen más miedos los emprendedores de empresas culturales que los de otros ámbitos?.

-Lo que ocurre es que se dan varias circunstancias. Por un lado, la cultura es la gran olvidada en la industria porque no tenemos tradición como ocurre en otros lugares como Inglaterra donde la industria creativo-cultural es la segunda en generar riquezas dentro del PIB. Y por otro lado, los creativos, en muchos casos, tienen una propia idiosincracia antisistema y les cuesta mucho pensarse como empresa aunque sí quieren vivir de lo que hacen. Además, el porcentaje de riesgo al poner en marcha una empresa de este tipo es mayor. Digamos que el creativo tiene que superar un doble handicap. Pero la gente es cada vez más valiente , sobre todo, teniendo en cuenta la inestabilidad laboral de este siglo XXI. Nadie te asegura ya que trabajarás en un sitio toda la vida.

-Además de con la Universidad, ¿tenéis proyectos de colaboración con otras instituciones?

-Sí, nosotros nos sentamos con todo el mundo (ríe). Tenemos mesas de trabajo con diferentes entidades y, parece, que se nos escucha. Colaboramos con otras delegaciones de la Junta, con las cámaras de comercio, algunos proyectos con Fomento del Ayuntamiento de Cádiz, con Diputación y con un plan que se llama RETSE que es en colaboración con el Norte de Marruecos.

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