La comunidad del molino

Aventuras-fantasía, Alemania, 2008, 120 min. Dirección y guión: Marco Kreutzpaintner. Fotografía: Daniel Gottschalk. Música: Annette Focks. Intérpretes: David Kross, Daniel Bruhl, Christian Redl, Robert Stadlober, Paula Kalenberg, Charly Hübner, Tom Wlaschiha. Cines: Bahía Mar (El Puerto)

Krabat y el molino del diablo recrea una leyenda medieval germana del siglo XVII que conoció en la novela de Otfried Preussler (1970) y en la adaptación cinematográfica animada de Karel Zeman (1977) dos grandes éxitos de la literatura y el cine juveniles.

Ambientada en la Guerra de los 30 Años (1618-1648), Krabat nos traslada al interior rural de Alemania para desplegar una historia de iniciación y magia negra protagonizada por un joven huérfano (David Kross, protagonista de The reader) que, huyendo de la peste, es atraído hacia un viejo molino en el que una comunidad de muchachos (Daniel Brühl entre ellos) trabaja a las órdenes de un oscuro maestro.

Marco Kreuzpaintner se acerca a esta leyenda de la única manera posible en tiempos de blockbusters, es decir, emulando la estética de títulos como Harry Potter o El señor de los anillos (la banda sonora de Annette Focks lucha a brazo partido por no copiar literalmente a Howard Shore), aunque asumiendo las limitaciones presupuestarias de partida (10 millones de euros en todo caso) para no hacer de los efectos especiales (que los hay y no son malos del todo) el único y principal reclamo.

Tal vez por eso mismo lo mejor de la película sea su voluntad de recuperar un espíritu clásico, su confianza en los resortes empáticos de la narración y la contención de unos modos que, aunque algo enfáticos, no dejan de tener su regusto artesanal.

Aun así, la cinta se resiente de cierta fatiga discursiva y de un desenlace en falso, muy por debajo de las expectativas, en el que el amor puro acaba por vencer a la magia negra de una manera demasiado rápida y pueril. Habrá también quien quiera ver en esta historia de liberación de la tiranía maléfica una metáfora del nazismo. Allá cada cual.

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