La chilena 'El club' pisa fuerte hacia el Oso de Oro en la Berlinale

  • Pablo Larraín presenta esta cruda crítica a la hipocresia moral de la Iglesia católica

La Berlinale llegaba ayer a su ecuador y, con él, aparecía también una de esas películas que huelen a premio: la demoledora El club, una cruda crítica a la hipocresía moral de la Iglesia católica que firma el premiado cineasta chileno Pablo Larraín.

Frente a la ovación que se llevó la segunda cinta de Chile en la carrera por el Oso de Oro, mucho más tibia fue la acogida del drama juvenil alemán Als wir Träumten (As We Were Dreaming) y de la polaca Body, que a ritmo de comedia negra indaga en el conflicto entre lo racional y lo irracional.

Con un realismo que golpea como una bofetada, El club saca a la luz algunos de los crímenes encubiertos entre sotanas. Pero no sólo arremete contra quienes niegan su culpa, sino sobre todo contra una jerarquía eclesiásitica que se encarga de que esos delitos y sus autores nunca lleguen a conocerse entre la opinión pública.

Y a la espera del veredicto del jurado, el cine chileno ya tiene de momento algo que celebrar: además de traer a Berlín la delegación más grande de su historia (diez películas en total), uno de los tres premios del mercado de coproducción fue para Marcela Said por Los perros.

Si hasta hoy la mayoría de películas de esta sección oficial estaban dominadas por mujeres, los hombres protagonizaron la jornada. Y ésta pasó de los sacerdotes chilenos a un grupo de jóvenes de Leipzig en Als wir Träumten, del ganador de un Oso de Plata Andreas Dresen, sobre un grupo de chavales en el Leipzig inmediatamente posterior al fin de la República Democrática Alemana.

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