Muchos centros con escaso contenido

  • Distintos espacios de la ciudad se destinarán a actividades culturales aún en el aire

Cádiz vive una eclosión de centros culturales donde, cada vez más, se planean y proyectan diferentes infraestructuras destinadas a la explotación cultural de la ciudad. El problema reside en la falta de información sobre el contenido de las distintas iniciativas y la apatía que salpica a las programaciones de otros centros que ya se encuentran en marcha.

En un mudo letargo aún se encuentran los que serán los contenidos del futuro Centro de Arte Contemporáneo de la ciudad que actualmente se encuentra al término de la segunda fase de su construcción. Fase, al parecer, definitiva en las obras de rehabilitación del antiguo acuartelamiento militar Carlos III, ya que la tercera etapa estará destinada al adecentamiento final. Sin embargo sólo ha trascendido que la obra de los Costus estarán con seguridad dentro de los 2.100 metros cuadrados de espacio expositivo y, quizás, la posibilidad de que los fondos de Diputación pudieran colgarse en el centro.

En cartera también está la reciente adquisición de los depósitos de Tabacos, situados en Loreto y que cuentan con una superficie de 20.000 metros cuadrados, por lo que se convertiría en el mayor centro cultural de la provincia. Por ahora, se habla de los depósitos como futuros contenedores de exposiciones, actos culturales y como edificio fundamental para la celebración de actividades culturales y de ocio de cara al Bicentenario constitucional.

Otro tanto ocurre con el espacio que ocupa la Cárcel Real, pendiente de reforma para convertirse en la futura Casa de las Américas, encargada de mantener y coordinar los distintos convenios que se firmarán con países iberoamericanos con motivo de la efemérides del 12 y donde tendrán lugar proyecciones, exposiciones y conferencias relacionadas con el Bicentenario.

De vuelta a la otra orilla de la ciudad, encontramos un baluarte más para los fastos constitucionales y posible centro cultural a partir de la marcada e incierta frontera que se levanta a partir de 2012. El Castillo de San Sebastián ya estuvo puesto a prueba durante el pasado verano con la celebración de los Conciertos de Mar y Luna. La fortificación se erigió entonces como marco de ensueño para conciertos de altura que a corto y medio plazo no volverán a repetirse debido a las obras que, prácticamente, acaban de dar comienzo.

A centros en activo como el Reina Sofía o La Merced aún les queda mucho rodaje. En el primero apenas se celebra algún concierto, presentación, aunque lo salva la exposición permanente de Vasallo, mientras que la institución dedicada al flamenco pervive con una programación bastante corta en comparación con la importancia de este arte en la ciudad. La Casa Pemán también queda algo desaprovechada excepto en materia artística con una programación estable de exposiciones.

El Castillo de Santa Catalina y el Baluarte de la Candelaria se levantan como los espacios con programaciones más sólidas. Así, la fortificación junto a La Caleta ha acogido en los últimos años distintos programas de conciertos estivales y exposiciones de artistas nacionales e internacionales de primera línea. El fuerte de la Alameda es centro neurálgico de festivales como Alcances y sellos con El Hervidero.

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